Bronx (Área de mutantes)

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Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  violeta el Vie Ago 02, 2013 6:16 pm

Spoiler:
"Whisper" Leo en la tarjeta negra a la altura de mis ojos.
—Debe ser aquí—Pienso en voz alta. Bajo la tarjeta de mi vista para visualizar el lugar.

Un bar sucio y descuidado. La madera del la entrada es un dintel hinchado y a punto del derrumbe, las ventanas se encuentran plagadas de sarro nunca atendido y los anuncios empolvados. Su aspecto se torna de deprimente a macabro al entrar.
 La poca luz que se filtra dentro del recinto y apenas se ilumina por el neón del letrero "beer" en una pared y los parpadeantes focos de las viejas lamparas que emiten un zumbido.  Las sillas viejas embutidas por los años de humedad y los colchoncillos rasgados de los banquillos terminan por equipar una postal digna para algún Pub listo para recibir choppers de mala muerte.
Y pensar que la tarjeta "publicitaria" porta un fino papel couché plastificado en ébano y el platino en relieve de la tipografía elegante, apuntan a un lugar tan descuidado. Sin duda es sospechoso.

  Mi compañero y yo nos dirigimos rumbo a la barra donde vemos a un cantinero sacudiendo los tarros con una franela sucia. ¿Salubridad sabe de esto? parece un nido de malaria,  me sorprende que un lugar en estas condiciones siga aún operando. Pero la falta de higiene pasa a segundo termino cuando hecho un vistazo a la gente. Me he metido a la  gallera del tatoo, cuero y percings. Nos disparan miradas fijas intimidantes y hostiles. Parecen nunca haber visto un traje sastre en su vida. Por fortuna, a sus ojos somos un par de orientales. Mi amigo ha cambiado nuestra cara, piel y peinado, para esconder nuestros verdaderos rostros.  

—Que van a tomar— Nos pregunta el cantinero obeso. Tampoco parece muy entusiasmado con nuestra llegada.    
— Un par de martinis White Russian.
—No servimos esa clase de bebidas—Gruñe el cantinero.
No es de esperar. Estoy tan acostumbrado a los bares concurridos de Nueva Yokr dónde las bebidas sofisticadas y complejas de 60 dolares son el aperitivo de entrada que he quedado en blanco ahora mismo. ¿Que se supone que sirven en estos lugares?.
—Entonces un par de cervezas morenas de barril— Pide Demon en mi lugar. Él sabe mas de estas cosas, suele ser un bebedor menos neworkino y mas bien convencional. Le hecho una mirada y él se encoje de hombros.

El cantinero nos desliza un par de tarros espumosos a la barra. Y mientras examino el cristal no puedo dejar de pensar en la primera infección que pillaría en beber de él. Me da repulsión pero no puedo regresar la bebida, el tarro frente a mi es un buen pretexto para quedarme el suficiente tiempo para observar y pasar por un cliente más. Pero el plan tiene un fallo. Seguimos siendo perfectos extraños que desdibujamos entre el resto del "decorado".
Las miradas persisten. Esta misión secreta, de discreta ha resultado poco, ¿Y yo me hago llamar agente secreto?.
— Pasar inadvertidos, lo hacemos de puta madre — Le comento a mi compañero.  
— Creo que nos hacen falta un par de perforaciones en la cara para ser bienvenidos— Me contesta aquél propinando un sorbo de su tarro
— Culpo a la tarjeta. Debió advertirlo en letras pequeñas— Secundo la broma.

La puerta del lugar se abre iluminado un poco el recinto. El andar de un par de zapatos finos arranca ecos desde el piso. Me vuelvo para observar. Es un hombre de pintas formales, tan bien vestido como nosotros.  ¿Así que no somos los únicos?. Pero a diferencia, a él parecen conocerle y apreciarle.
Se dirige hacia la mesa de billar donde un cuarteto de sujetos hablan. Se saludan con la vista e intercambiar palabras en voz muy baja bajo. A lo mucho alcanzo a escuchar : "Seed está en camino con Mara".

Los hombres se vuelven nos lanzan un proyectil de reojo. Creo que es evidente que hablan de "ese par de orientales" en la barra.

El hombre de aspecto profesional se acerca a nosotros con sobrada confianza.
—Que tal caballeros — Nos saluda y yo agito mi bebida al aire para regresar el gesto — No parecen de por aquí — Señala. Y lo que pronto me llama y me sorprende de ese sujeto, es  esa voz de locutor de films: varonil, aterciopelada y tersa — ¿Que los trae a este lugar?— Nos pregunta. ¡Wow!, Rick, el afroamericano de la base, se queda corto con la voz éste sujeto. Hasta tengo el impulso "gay" de felicitarlo por poseer esa voz.

— Teníamos ganas de un trago y el lugar nos pilló de camino... — Miento. —... Debo decir que es un lugar ....acogedor.— Suelto el sarcasmo , aunque más para mi y mi compañero que para aquél hombre.

 Aquél nos observa detenidamente, casi inspeccionandonos las entrañas. Siento por un instante que mira mi verdadero rostro y no a la máscara de Jackie chan en la que me escondo.

— Veo que no disfrutas de tu bebida—  Dice el hombre señalando mi tarro intacto.
— Soy soy fan de la cerveza—  Le explico. — Pero no sirven cócteles así que ...— Me encojo de hombros y vuelvo a sacudir el tarro.

Entre respuesta y respuesta se a hilado una tensión entre ese hombre y nosotros. Aunque intento disimularlo, la presencia de ese hombre es incómoda (ademas de muy sospechosa). No se necesita ser un genio para notar que este hombre parece  jalar los hilos del lugar y vernos aquí le ha hecho saltar la alerta roja. ¿Se huele quienes somos?,  ¿O es acaso que estamos metidos en medio de una panda de narcotraficantes, mafiosos o una organización delictiva?.  
— Es una pena—  Comenta él — Parar en un sitio por un trago y solo encontrar cerveza. — Se detiene y sonríe. Dirige su mirada al cantinero obeso—  Sus bebidas corren por mi cuenta — Le avisa y luego nos vuelve a mirar— La casa invita caballeros.

No se por que presiento que algo feo esta por ocurrir y en cuanto pronuncie un "gracias" las luces se apagarán dará paso a la carnicería.
— No hace falta—comento gentilmente — Pero se agradece el gesto.
— Insisto. Apuesto que un par de sujetos como ustedes tendrán un día ocupado ya se tienen que retirar— Habla, su tono ha pasado de ser elegante y sofisticado a ser mas bien penetrante. Sus palabras atraviesan los oídos y los embriaga de miel y somníferos.
—  ¿Que?— Le pregunto puesto que por un instante siento que me estoy emborrachando y ni siquiera he dado un sorbo a la bebida.    
— Ya se tienen que retirar— Repite aquél, tan claro como el agua y sus palabras parecen colarse hasta mis extremidades obligándome a moverme.
Me levanto de mi sitio  — Caballeros— Digo antes de despedirme a la par que bajo el mentón con cordialidad y hago la seña a mi compañero a que me acompañe hasta la salida. Ni se ha terminado su bebida, pero no objeta. Nos marchamos.  


Última edición por violeta el Vie Ago 02, 2013 10:45 pm, editado 1 vez

violeta

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  violeta el Vie Ago 02, 2013 6:17 pm


—Caballeros— habla aquél extraño hombre oriental.  Y se encamina junto con su compañero hasta le entrada.No estoy estoy tranquilo hasta verlos partir y doblar la calle hasta desaparecer.

Me dirijo nuevamente a los muchachos. Ahora que los extraños se han ido, podemos hablar libremente.
—¿A quienes atraparon?—Les pregunto.
— A varios— Me responde Robert, el cantinero.— Otros tantos han llegado aquí tan pronto como pudieron.
— ¿Están heridos?.
— Creo que por el momento están bien— Asegura otro hombre a mi derecha.
—He llamado a Malcolm— Habla nuevamente Robert desde la barra —Se encuentra atendiéndolos—Avisa señalando la dirección con su pulgar a la estantería de las botellas y copas.
Me encamino a su lado y observo aquellas botellas cuyo propósito general es disfrazar una entrada — Robert— Le pido. Y no necesito dar mas indicaciones, él sabe perfectamente que es lo que pretendo hacer. Lleva una mano a mi hombro y me da la señal con un gesto. Caminamos hacia adelante.

Robet tiene la capacidad de poder atravesar todo objeto sólido delante de él. Es un gran amigo y un muy útil celador. Su capacidad y compañía nos es de mucha ayuda. Hay dos entradas para llegar a la guarida y una de ellas, la mas corta y segura, es él.    

Me da una palmada en el hombro y regresa a su lugar en la barra, al otro lado del muro.

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  violeta el Vie Ago 02, 2013 10:07 pm

Dr Malcolm Nash



Spoiler:
Acaricio entre las orejas y el gatito aferra su pelaje a mi mano.  Lame la punta de mis dedos que seguramente tiene sabor a la crema para café. Su ojos comienzan a cerrarse,  estira sus garras y se acomoda entre mis piernas para dormir. Aprovecho ese momento para sorber mi café y ponerme a leer.  
— Dr. Nash— Me llama Landon.
Doy media vuelta junto con mi silla giratoria para mirar al dorctor. El minino en mis piernas sacude sus orejas y poso la taza de café para darle otra caricia y mantenerlo dormido. —Buenos días Dr O´Kane.
—¿Días?— Exclama Landon —¿No ha dado un vistazo a su reloj Dr Nash?— Pregunta. Y pronto me doy cuenta que no he mirado la hora desde que he llegado. Saco el móvil del bolsillo para verificar. Las tres de la tarde pasadas ¿Como es posible?. Perdí la noción del tiempo, pensé que aun sería de mañana y me quedaba un poco tiempo antes de encaminarme a la mansión.
—Dios santo— Exclamo —Debí haber llegado hace horas— Cojo con el brazo al gato que despierta de golpe y me empino el café.  
—Malcolm, aún no se puede ir—Me dicta Landon posando su palma en mi hombro obligándome a regresar a la silla.
—Los chicos que llegaron de la manifestación se encuentran perfectamente—Explico. Seguramente es la razón por la que me retiene — De todas formas, puedo regresar apenas me desocupe de los deberes en la mansión.  
—Malcolm, Han encontrado a Rope mal herida en un callejón—Notifica el Dr. O´Kane en un matiz inquietante.
—¿Rope?—Exclamo aferrando al gato adormilado a mi pecho. Desde que tengo memoria, Mara suele meterse en problemas, pero algo muy gordo habrá pasado ¿Habrá sido por la protesta de la que tanto había estando hablando estos días?, no imagino otra opción, quizá algún militar intentó capturarla o fue la misma fuerza policial que le hizo frente— ¿Que ha pasado?— Escupo la pregunta de mis labios sin darme cuenta.
— Parece que la protesta se ha salió de control— Explica dirigiéndose a la cafetera y sirviéndose una taza de café por su cuenta— Las cosas que he escuchado son confusas. Parece que llegaron algunos mutantes a sofocar la protesta.
—¿Policías?.
—O agentes, muchachos de la mansión X, simples mutantes que queróan montar pleito—Conjetura sin darle importancia — Dejaron a varios sin oídos y a Rope inconsciente— Landon cavila reflaxivo y preocupado— Sabía que esa propuesta no era mala idea— Concluye antes de dar un sorbo al café.
— No lo entiendo— Manifiesto quedamente — ¿No se suponía que Nina acompañaría a Rope como refuerzo en caso de emergencia?.
—He intentado comunicarme con Nina—Explica el Dr O´Kanne—Pero parece no contesta su teléfono.
—Espero que no esté ahora mismo montada en una patrulla.
—Nina es demasiado lista como para permitir eso—Asegura Landon.
El gato sacude sus bigotes y levanta la cabeza. Brinca de mis piernas para encaminarse hacia un niño. Un chico dulce de piel morena. Ha estado viviendo en esta guarida desde hace poco. En ocasiones este niño suele compartir algo de comida con el minino, por eso cada vez que él esta cerca, mi gato se apresura a brincar hacia él y restregarse en sus piernas.
—Que tal Ashon— Saluda Landon al jovencito con una sonrisa paternal.
— Dr. O´kane—Contesta aquél —Un tal Seed pregunta por usted en la entrada del bar.
—¿Seed?...Dr O´Kane— Pregunto mesurado desconcierto. Pero Landon no me escucha, apenas ha pillado el el aviso del chico y se ha puesto en marcha. ¿Seed? me vuelvo a preguntar a mi mismo. Hasta dónde entendía, Seed se habría retirado de la causa desde hace años. ¿Que le hizo volver?

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  Nono el Sáb Ago 03, 2013 9:29 am

Seed:
Cuando el taxi aparca delante del destartalado bar, abro la puerta y me bajo con Rope en brazos. Todavía respira, pero muy dificultosamente. El taxista se gira en su asiento para verme descender junto al 11.70$ que brilla en color rojo en el taxímetro sobre el salpicadero y me recuerda que es la cantidad que debo pagarle. Me vuelvo hacia él con la chica en brazos y le lanzo una mirada pétrea. ¿En serio piensa cobrarme? ¿Se puede ser más ruin?
Parece que mi mirada lo intimida, o lo asusta, o tal vez, solo tal vez, se da cuenta de que no es el mejor momento para exigir su cobro cuando contempla el cuerpo casi inerte de Mara en mis brazos. Sube la ventanilla en silencio, reinicia el taxímetro y se pierde calle abajo, en la búsqueda de un nuevo cliente.
Sin perder más tiempo, me encamino dentro del bar a paso ligero. Hacía mucho tiempo que no lo pisaba pero, desde hacía dos días, se iba a convertir en un lugar al que acudiría a menudo. Nada más entrar, todos me contemplan. O, más bien, contemplan a Rope. Los tres mutantes que juegan al billar se quedan mudos, y solamente Robert, el camarero, se inclina sobre la barra mientras me acerco a él.
- ¡Seed! ¿Qué ha pasado?
- No hay tiempo – digo, tumbando a Mara boca arriba en la barra del bar.
Robert me ayuda a despejarla de jarras de cerveza, y yo me quito la chaqueta y se la coloco a Mara bajo la cabeza.
- ¡Ashon! – exclama entonces Robert a un niño sentado en una silla junto a los tres tipos del billar. Tiene la piel negra y los ojos grandes. – Avisa a Whisper y que traiga al doctor Nash. ¡Rápido!
El niño se levanta a toda prisa y empieza a correr hacia la barra. A medio camino, su cuerpo empieza a rodearse de una fina neblina que va ganando densidad. Cuando llega a la barra, no frena, sino que la atraviesa, desvaneciéndose y convirtiéndose en volutas de humo que desaparecen engullidas por la sucia luz del local. Sublimación. Asombroso dominio de su poder, para tratarse de un niño tan pequeño. Pero no puedo alabar sus habilidades interiormente durante mucho más tiempo, pues en ese momento me doy cuenta de algo.
Mara ha dejado de respirar.
Salto la barra y vuelvo a tomarla en brazos al tiempo que Robert me ayuda a cruzar hacia la guarida. De golpe, me encuentro en una sala grande, una antigua fábrica remodelada. Paredes de ladrillo, suelos de madera clara, altos techos y ventanales con vigas que cruzan sobre nuestras cabezas de un lado a otro. Veo a Landon avanzar hacia mí, con el doctor Nash detrás. Su rostro, de normal imperturbable, esta cruzado por una mueca de preocupación al posar sus ojos en Rope.
- ¡Harry! – llama antes de llegar a mi lado.
- ¡No respira! – exclamo yo también, sin dejar de andar hacia ellos.
A pesar de que soy una persona tranquila que ha vivido muchas cosas, llevar en brazos a una jovencita a punto de morir no es algo a lo que esté acostumbrado, y por ello mi voz suena con un deje de miedo. No quiero que Mara muera.

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  violeta el Sáb Ago 03, 2013 10:54 pm

—— En aquél colchón.
Me dirijo al catre mas cercano. Seed me sigue y me adelanta tan pronto como consigue ver el catre. Recuesta a la delgada mujer que arrastra hebras doradas por le suelo. Aparto el cabello de su cara y veo con horror unos labios amarillentos.  
Sus muñecas cuelgan sucias, pálidas e inertes. Las acomodo a los costados de sus caderas.

El Dr Nash se abre paso entre mi hombro y el de Seed. No es un hombre alto, de apenas 1.75 centímetros es frecuente sentir su mano pidiendo gentilmente que le den paso. Le damos su espacio casi instintivamente.

Lleva dos dedos para medir su pulso al cuello. Malcolm tiene particularidad de tentar todo, su gato incluido, con "bastante paciencia". En ocasiones eso le dota de precisión y un tacto amable, pero otras veces, como esta,  es irritante.
——Ashon—— Nombra al chico que juega de espectador en la habitación. ——¿Podrías dar de comer al gato?——Pide al muchacho. Aquél se marcha sin decir nada.  Es evidente que quiere al niño apartado, pero es demasiado educado como para pedirle abiertamente que se aleje para que no mire.
Mientras el niño corre a buscar al minino y Malcolm aprovecha para desabotonar la ropa de Mara. Lo suficiente como para apenas ver el encaje de su sostén, se detiene para lanzar un vistazo incómodo hacia nosotros dos, pero se ve forzado a continuar desabotonando pese a su incomodidad. Descubre buena superficie de su piel, y una vez así, posa su palma a la altura de su corazón y emite un resplandor semejante a un polvo dorado que penetra la piel de la chica. Aguarda dos segundos.

La rubia abre los ojos mientras tumba la nuca y arquea el cuello. Inhala una larga y duradera bocanada de aire capaz reabsorber el aire entero de la habitación. Una vez llenos sus pulmones se incorpora con el rostro hecho un desastre entre sudor, lagrimas y flequillo despeinado.  Jadea con desesperación.
——Ma..Mara. ¿Estas bien? ...di algo—— Le pide el Dr Nash.
——Algo——Contesta ella quebradamente entre jadeos.
Reímos desanimadamente.
——Bienvenida al mundo Rope—— Le saludo.

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  Admin el Dom Ago 04, 2013 2:30 am

————————————————— Dia 2

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  Nono el Dom Ago 04, 2013 5:02 am

Rope:
Cuando abro los ojos de nuevo, vuelve a ser de día. Pero se trata de la mañana. La cabeza me da vueltas, pero ya puedo respirar bien. Tengo el cuerpo algo entumecido, sin duda he debido dormir muchas horas seguidas. Recuerdo débilmente haber visto el rostro del Doctor Nash, el de Seed y el de Whisper, y haber oído sus voces antes de caer en un profundo sueño.
Me levanto despacio y me quedo tumbada sobre el colchón. Sí, estoy en la guarida, pero no hay nadie. Solo me acompaña el silencio y una pequeña humareda de polvo que revolotea entre los rayos de sol que se cuelan por los altos ventanales. Entorno los ojos. ¿Soy yo o no se trata de simple polvo? ¿Acaso el polvo se junta, se une, se condensa y es capaz de tomar la forma de un pequeño niño de once años, de piel negra y lacio cabello castaño sucio? No, no es polvo, es Ashon.
El pequeño avanza hacia mí con pasos diminutos, como si temiera molestarme.
- ¿Rope? – pregunta con voz suave. - ¿Estás bien?
Asiento, y noto como si una bola de billar me golpeara el cráneo a cada movimiento. Me llevo una mano a la cabeza.
- ¿Te encuentras mal? ¿Quieres que avise a alguien?
- No, no hace falta, Scatter – le digo.
El niño vacila, pero finalmente se encoge de hombros.
- ¿Qué pasó ayer? ¿Quién me trajo aquí? – le pregunto, intentando hacer desaparecer la jaqueca dándome suaves masajes en las sienes con las yemas de los dedos.
- Seed – responde el niño.
- Seed... – repito yo también.
O sea, que al final Nina no apareció. Me debe una buena explicación. Por otro lado, yo le debo la vida a Seed.
- ¿Qué te pasó, Rope? – pregunta a su vez el niño, acercándose más para acabar sentándose en el borde del camastro.
- Yo... – empiezo.
Recuerdo la protesta, los gritos y los disparos. Luego la pelea contra Finch. Después el ataque de RJ. Sí, debo explicar lo que pasó. Pero no a Ashon.
- ¿Dónde está Whisper?
Ashon me mira con sus grandes ojos marrones.
- Scatter, ¿dónde está Whisper? – vuelvo a preguntar, esta vez con urgencia.
Necesito explicarle lo que ocurrió.
- No lo sé – responde finalmente el niño.
Dejo escapar el aire que he tomado y bajo los hombros. Me temo que tendré que esperar a que regrese.

Nono

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  LaurieCay el Dom Ago 04, 2013 7:57 am


Ashon:
Tan pronto como Rope despierta y pregunta por el doctor O'kane, recuerdo como se han marchado junto con aquel hombre llamado Seed la noche anterior. El señor Malcolm ha estado aquí esta misma mañana y le ha echado un vistazo a Rope. Tanto él como el doctor O'Kane me han dicho que procure estar cerca de ella por si necesita algo. Se queja al incorporarse y pienso que aunque ha sido curada, aún debe estar sintiendo dolor. Me hago un ovillo en un rincón del salón y acaricio al gato del señor Nash cuando este viene a mi encuentro y me ofrece su cabeza. Rope se aclara la garganta y yo levanto la cabeza encontrándome con sus ojos muy cansados:
—No es necesario que te quedes todo el tiempo. Le diré a Whisper que yo te he dicho que te fueras.
—No es eso... —no lo es. Pero no me atrevo a decirle que me gusta hacerle compañía. Pero me alegra ver que está despierta y que se encuentra bien. El señor Malcolm ha sido muy bueno con todos nosotros. Lo admiro mucho. Sobretodo cuando gracias a él, nuestros compañeros pueden levantarse casi al día siguiente de haber recibido graves heridas. Me levanto del piso y ante la mirada de Rope, dejo que mi cuerpo se desvanezca en una nube de neblina, esparciéndome en el aire.
Es una sensación divertida y bonita cuando me deshago. Es como si pudiese ver todo, oír todo y ser parte de todo. Lo que veo no es solo lo que cabe en mis ojos, sino que puedo ver cada rincón del lugar a mi alrededor al mismo tiempo. Incluso puedo estar en muchos lugares a la vez. Por eso es que me llaman “Scatter”.
Viajo por corredores y habitaciones hasta llegar al muro que protege nuestra guarida y me deslizo por entre los ladrillos. La sensación al atravesar una pared es sofocante. Como si un gran peso me cayera encima. Pero cuando logro atravesarla, me siento fresco otra vez y continuo mi viaje. No he visto al doctor O'Kane por ninguna parte. Me encuentro en la entrada. En lo que aparenta ser una especie de bar o cantina. Veo un par de caras conocidas y otras no tanto. Aún nadie se ha percatado de mi presencia; han de confundirme con el humo de sus propios cigarros y eso me ayuda a moverme entre ellos pasando inadvertido totalmente. Quiero reír, pero en ese estado no puedo emitir sonidos. Finalmente los dejo atrás y doy con la salida de la guarida donde el viento hace por separarme aún más. Pero me sostengo. Recobrando mi forma, siento como mi ser vuelve a reunirse. Veo aparecer primero una densa nube del tamaño que tengo en mi forma humana. Empiezo a sentir de nuevo mi cuerpo. Primero mis pies sobre la tierra. Luego el resto hasta mi cabeza, donde mis sentidos regresan a donde deben estar. Mi visión de el 'todo' se reduce hasta el espacio de mis ojos, y los sonidos que escucho ya no vienen de todas partes, sino de ambos lados de mi cabeza donde están mis orejas. Ya he vuelto a ser uno solo, y extraño enseguida esa sensación de estar esparcido por el sitio. Extraño mi libertad. Mi visión sin fronteras y mis sentidos aumentados. Pero no tengo tiempo para pensar en eso pues cuando miro a mi lado, me encuentro con una mujer alta que me observa con grandes ojos grisáceos. Lleva un abrigo largo, roto y sucio. Guantes y bufanda de lana viejos y deshilachados. Lleva también un gorro de piel con orejeras en la cabeza.
Pienso en que estoy en problemas si me ha visto reunirme en mi forma humana, pero creo que aquella mujer tampoco es del todo humana. Su piel es demasiado pálida, casi gris. Bajo sus ojos hay dos marcadas ojeras amoratadas y sus labios tienen un tono oscuro y descolorido. Como si tuviera mucho frio. Huele de forma extraña. Es un aroma dulzón a flores, pero que resulta demasiado penetrante como para encontrarlo del todo agradable. Aún así, la mujer es muy bonita y me parece una buena persona.
—¿Cómo has hecho eso? —pregunta con la voz temblándole. Me río y vuelvo a desaparecer en el aire dejando que mi cuerpo se separe otra vez desapareciendo en la nada. De nuevo, soy la nada, y al mismo tiempo soy el 'todo'.

LaurieCay

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  violeta el Mar Ago 06, 2013 11:42 am

Antes de leer esta parte hay que pasarse por NY XP n_n


Spoiler:
—¿Dónde dices que lo haz encontrado?—Escucho que pregunta el señor Parsons a Nina, que juega con un cubito de hielo que ella misma ha creado.
—En la estación central...—Responde la muchacha haciendo girar aquél cubo por sus dedos —...Un guardia de la estación le pegó de tiros—Explica emulando una pistola con su propia mano.
—No creo que al Dr O´Kane le haga mucha que acudieras este sitio para ayudarlo—Advierto a la mujer.
—Me tiene sin cuidado lo que le cause gracia a Landon— Responde tosca, y ante su rudeza me decido a permanecer callado en adelante y no hacer otro comentario al respecto.

Examino el brazo herido y su ala destrozada del sujeto inconsciente que ha traído Blitzer. Primero extiendo de punta a punta las coberteras primarias de su gran aleta angelical ¡Hay que ver que plumas! menudo tamaño, apuesto que ni las barbillas de una avestruz podrían superar el tamaño de estas. En una caricia a lo largo de las estructura ócea y las gigantescas plumas, intento sanar con mi tacto todas estas heridas que tienen mal figurada el ala. Al momento que los huesos rotos comienzan a unirse uno con otro, el ala va tomando mejor forma hasta quedar muy parecida a su hermana.

—¿Cómo está Rope?—Se apresura a preguntar Nina.
—Ella está perfectamente— Le informo al tiempo que extiendo y contraigo las articulaciones de aquella ala —... Sólo se siente un poco aturdida y fatigada. En cuanto reponga algo de fuerzas será la misma de siempre— Aseguro en un guiñando amigable y sereno.

Una vez "reparada" el ala, me ocupo del brazo. Envuelvo mis dedos en su herida y cierro los ojos. Me concentro en restaurar todo daño en diferentes tejidos: músculo, hueso, cartílago y piel. Como tiene incrustada una bala, este procedimiento requiere de algo mas de concentración. Al poco tiempo, una a una las capas se van uniendo sin dejar rastro de que alguna vez estuvieran divididas. Un casquillo de bala es expulsado de la propia herida y la última capa de piel sana perfectamente sin derramar mas sangre, como si nunca hubiese estado este brazo dañado por una bala. Sonrío para mi mismo por el buen resultado, la herida sanó en su totalidad.

Dejo al paciente descansar sobre el catre. Tomo asiento en mi silla giratoria y le indico a mi gato de una palmadita que es libre de dormir en mis piernas nuevamente. En cuando da un salto hacia mis rodillas le acaricio debajo de las orejas y pronto lo escucho ronronear.

—Eso no fue sensato—Opina Seed con franqueza retomando el tema inconcluso. Posa de brazos cruzados desde muro de ladrillo. —Sabes que no puedes traer extraños a este lugar—Le recuerda a la afroamericana. De haber estando entreteniéndose con un cubo de hielo giratorio, ahora se encuentra pasándose de mano en mano una esfera de escarcha blanca.
—Un hombre del General Freeman quería llevárselo—Explica exasperada, desquitando su enfado con de la esfera de nieve, la reduce polvillo de un tortazo— Ilustrarme con tu sabiduría, maestro Parsons — pide sarcástica —¿Que hubiera hecho en mi lugar?.
Seed se frota la frente implorándole algún dios algo de paciencia.
—Creo que haz hecho lo correcto— Apoyo a Nina con una mueca— Debemos protegernos entre nosotros, seamos o no parte de la causa.
—Lo vez— muestra los dientes triunfal—Él lo comprende—Me señala con la punta de su frente. Seed actúa como si no hubiese escuchado eso.
— ¿Que pasó con agente militar?— Pregunta.
— Francamente, ganas no me faltaron de romperle el cráneo— Confiesa burlona — Pero no se. ni me interesa. saber que fue de aquél sujeto, sólo le di un golpe y me marché— Cuenta orgullosa de si misma a lo que Seed parece aprobar con una mueca divertida.

— ¿Ni...nina?— Habla una voz somnolienta femenina, proviene otro lado de la habitación e interrumpe la conversación entre Nina y Seed. Capta enseguida toda nuestra atención.
— Rope— Digo a media voz.

violeta

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  Invitado el Mar Ago 06, 2013 6:34 pm



Spoiler:
Nina

-¡Hola Rapunzel! Que gusto que hayas despertado.
-Hija de puta-me dice Mara cuando me siento en la cama a su lado-¿en dónde mierda te metiste?
Giro los ojos. Odio que me pidan explicaciones.
-No puedo pasarme la vida de niñera salvándoles el culo a todos. ¿vale? Ya me enteré que tu sexy ex y tu estuvieron haciendo travesuras en la ciudad.
-Ja-ja-contesta Mara haciendo una mueca de dolor-se suponía que A) tu ibas a estar ahí conmigo, y B) que por lo menos llegarías y me llevarías a un puto hospital.
-Lo siento-le digo con sinceridad-escuche a el concierto de rock y traté de llegar, pero estaba lejos. Con la lluvia era imposible cruzar Central Park.
-¡Tienes poderes Nina!-dice incrédula.
-¡Estaba lloviendo!-el espeto-sabes que si uso mis poderes la lluvia se vuelve agujas de hielo. Las agujas hieren a los jodidos humanos, quienes lloran por ayuda, y Freeman y sus hombres habrían ido a por mi, y por ti. ¿Vale? No sabía que te habían lastimado...
-Es pura mierda, Blitzer-me dice enfadada.
-Lo siento, ¿vale?-entrelazo mi mano con la suya. Mara sigue sin mirarme-Rope, debía estar aquí y lo se, pero...
-¿Pero?-Mara se incorpora y me mira atenta. Sabe que se algo-¿En qué mierda te metiste ahora, Blitz?
Suspiro. El perdedor del doctor sigue ahí con Seed y el mutante de las alas.
-No puedo decirte.
-Podría estar muerta ahora de no ser por Seed, porque no pudiste encontrar un puto taxi. Será mejor que sea bueno.
Giro los ojos y me acerco hasta quedar frente a ella, me aseguro que nadie más escuche.
-Vale, no le digas nada a nadie. Ni a Whisper-le digo-¡En especial a Whisper!
-Vale.
Le cuento todo. Le cuento que ayer lo seguí, afuera de aquel McDonalds donde se armó un tumulto. Le cuento que seguí al mutante de las alas hasta que desapareció de mi vista, y le cuento que lo seguí también a la estación central una vez que lo encontré de nuevo.
-Estaba lejos ayer, no supe en donde te habías metido hasta que escuche a RJ.
-¿Y porque lo seguiste?
Enarco una ceja.
-Vamos Mara, Whisper anda metido en algo con el-señalo la cortina-y con otra mutante que se cubría la cara con una bufanda. Sólo hago vigilancia nocturna...
-Tal vez sólo quiere reclutarlos.
-No confió en nada que hagan Whisper y este chico. Alguno de los dos trama algo, o ambos. Y quiero asegurarnos que no nos afecta. Estamos juntas en esto, ¿recuerdas?
Le ofrezco mi meñique. Mara duda un segundo y lo toma.
-¿Quien es el?-me pregunta en un susurro girando la barbilla a través de la cortina.
-¿El de las alas? No lo se, pero no me da buena espina. Por eso he intentado seguirlo desde ayer.
-Escuché que Seed dijo que lo rescataste.
Me río, hago que nieve un poco dentro de la habitación.
-Te dije, no puedo andar por ahí salvando a todos los mutantes que encuentro.
-Si no confías en el. ¿Porqué lo salvaste?
-Ya sabes lo que dicen-le confieso jugueteando con unos copos de nieve que caen sobre sus mechones rubios-tus amigos cerca, y tus enemigos más. Lo estaba siguiendo también uno de los perritos de Freeman. No se trae nada bueno.
Mara hace una mueca.
-Ahora cuéntame, ¿cómo se portó el minino?
Rope me mira con su mejor mirada de desprecio y vuelve a acostarse.
-No quiero hablar de Shane.
-Vale, entonces háblame de su amigo guapo, el del sombrerito-me río mientras jugueteo con una ventisca de hielo con la nieve que ha caído en mi mano.
-¡Mierda Nina! ¡Para ya con la nieve!-Grita Seed a través de la cortina cuando dejo ir la ventisca.
-¡Lo haré cuando se me antoje, Seed!
-Tampoco voy a hablar de Jared-me dice Rope cansada-ni de lo que pasó. Tu te lo perdiste, tendrás que vivir con eso.
-Uh, eres vengativa Mara.
-¿Puedes hacer que deje de nevar?-me pide-Tengo frío y quiero dormir.
-Bien. Sólo quería entretenerte un poco-me levanto de la cama y ella se acurruca. Le doy un beso en la mejilla-lamento no haber estado aquí contigo.
-También lamento que no lo estuvieras-me dice somnolienta.
-Pero estaré aquí cuando despiertes e iremos a agitar a la multitud de nuevo.
-Vale.
Mara se queda dormida y yo me encamino fuera. Seed y el doctor Nash están afuera con el mutante alado que parece adolorido y medio sedado.
-Si me necesitan estaré ahí arriba escuchando a Los Ramones. Avísenme cuando Rope despierte.
-No vas a ningún lado Blitzer-escucho que dicen detrás de la puerta, me giro y lo miro-tenemos que hablar.
-Mierda.
Es Whisper.


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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  LaurieCay el Mar Ago 06, 2013 8:33 pm


Vita:
Me pregunto si no habrá sido una ilusión. Hace unos minutos tenía al muchachito de piel oscura y penetrantes ojos negros frente a mí, y ahora una espesa voluta de niebla vuela frente a mí. Vuela en mi dirección y flota a mi alrededor envolviéndome como un fino torbellino. Le observo confundida al principio, no entiendo qué hace, ni la razón. No tardo demasiado antes de darme cuenta de que la razón estuvo frente a mí hace solo unos instantes. Es un niño. No necesita una razón para lo que hace, pues está jugando. Intento tocar la nube grisácea pero se escurre entre mis dedos sin que pueda sentirlo a través de mis guantes. Le dejo revolotear frente a mi rostro hasta que recuerdo la razón por la que estoy allí y me aparto bruscamente agitando el brazo en el aire para que se aleje de mí. No entiendo del todo su poder ni cómo funciona, pero de algo estoy segura. Si aquella fina neblina entra en contacto con mi respiración tóxica, el muchachito podría envenenarse y yo me sentiría realmente culpable. Cuando agito la mano, la niebla se reúne en un solo sitio y toma la forma de un delgado chico de diez u once años.
—No vuelvas a hacer eso.
—¿Por qué? —pregunta con una voz dulce.
—Es peligroso.
—¿Por qué?
Comienzo a perder la paciencia y espero que no estemos entrando en ese juego infantil:
—Podrías envenenarte —le digo lo más convincente que puedo.
El niño da un paso al frente e inclina la cabeza, a lo que yo retrocedo.
—¿Por qué?
Meneo la cabeza conteniendo un suspiro. Entonces busco en el bolsillo de mi abrigo. No sé qué caso tenga intentar razonar con un muchachito tan joven, pero de modo que está ahí y que claramente e sun mutante, puede que tenga algo que decirme después de todo. Le entrego la tarjeta de color negro y a él le basta mirarla solo una vez para empezar a sonreír.
—¿Qué te hace gracia?
—El doctor O'Kane no está. Pero puede esperarlo aquí, señora.
—¿El doctor O'Kane?
—Ahí lo pone —el niño señala las letras de la tarjeta cuando me la da de regreso—. Whisper. Así le decimos.
—¿Décimos? Ustedes... ¿quienes?
—Todos nosotros. Ahí dentro —me enseña la puerta.
Miro a los adentros y solo veo una sucia y mohína cantina llena de hombres con mala cara entre los cuales hay tanto jóvenes como medianos de edad. El pequeño parece ser el único niño. Por la elegancia de la tarjeta me había esperado un lugar pulcro, amplio y bien iluminado. Pienso que me he equivocado de dirección, pero todo indica lo contrario. Observo de nuevo al chico:
—¿Cuando llegará el doctor?
—No lo sé. Pero puedes esperarlo. Puedes entrar. Tienes la tarjeta, significa que puedes hacerlo. Eso dijo el doctor. Puedo llevarte.
Su parloteo me hubiese mareado antes. Pero a mis bien cumplidos treinta años, ese tipo de cosas han dejado de molestarme. Le sigo poco confiada. Está a punto de tomarme la mano para conducirme, pero se la arrebato inconscientemente y me mira con sus ojazos negros, desconcertados. Me gustaría poder explicarle luego que si no quiero tocarlo, es por su propia seguridad.
Entramos en el local y el olor del alcohol y el humo me golpea la nariz. Mi aroma puede que haya surtido en ellos el mismo efecto, pues se me quedan mirando y bajo la cabeza. Se que mi olor no es tan penetrante normalmente. Pero llevo varios días vagando por ahí y traigo acumulado el aroma del sudor ácido de varios días, junto con el lodo de mi propia ropa y el olor a sucio de mi propio cabello. Me avergüenza tener que presentarme en esas condiciones tan deplorables, pero ya no importa. Entro detrás del niño y evito las miradas a mi alrededor tanto como me es posible. Llegamos a una barra y el pequeño niño me mira:
—Espera aquí. Le avisaré al doctor.
—¿Qué haces ahora, Scatter? ¿quien es él?
Bajo la vista. Otro más que se cree mi disfraz. El niño pasa por su lado haciendo caso omiso y su figura se torna borrosa dispersándose en miles de motas nebulosas que desaparecen de mi vista cuando se cuelan por el muro, quien sabe cómo. El hombre tras la barra menea la cabeza y se inclina hacia mi, a lo que retrocedo:
—¿Te sirves algo?
—Agua. Porfavor... —solicito con más urgencia de la que me hubiese gustado.

LaurieCay

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  violeta el Sáb Ago 10, 2013 11:24 pm


Spoiler:
Al momento que escuché que una oleada de hielo golpeó la estación central de autobuses, tomé el primer taxi que me llevara hasta el Bronx.
—No vas a ningún lado Blitzer— Le digo desde mi lugar al otro lado de las cortinas.
Veo su silueta sentada en la cama dónde se encuentra descansando Rope.
La chica se cruza de brazos y lleva su peso a una pierna, su usual pose defensiva, lista para enfrentarse a las riñas.
—Me alegra ver que saliste sana y salva de la protesta de ayer— Corro la cortina para verla a los ojos—Por poco pensamos que estuvieras cautiva en alguna comisaría—le confieso pasivamente. Esto no se convertirá en un juego de regaños y excusas—Nos preocupamos por ti—Apostillo en medio tono.
—¿Que es esto? ¿Un especie de internado?¿También necesitan saber a que hora cago?—Pregunta la mujer cáustica y de mal humor. Sin duda lista con el garrote para golpear cualquier palabra , buena o mala, que salga de mi boca.
—No pierdes la elegancia, Nina—Río con serenidad —Fue insensato desaparecer del mapa en una situación como la de ayer—Señalo y la chica no disimula sus ojos en blanco.—Pero tus razones tendrás—Le suelto para dejarle claro que para mi ese tema es fútil—¿Quién es ese hombre?— Apunto al extraño recostado en el catre.
— Un idiota que necesitaba intervención médica—Responde ella. Cepillo mi mirada de él hacia ella y viceversa.
—Nina, ¿Me obligarás a hacerte soltar toda la verdad?—Le advierto disfrazando la amenaza a modo de pregunta.
—Hágalo—Responde la morena desafiante.

Me doy media vuelta y me dirijo a Seed —¿Ha despertado ya?— Le pregunto al sujeto apoyado en la pared.
—Ha permanecido inconsciente—Responde por Seed, Malcolm.
—Bien, será mejor que lo saquen de este lugar antes de que despierte—Ordeno al aire, sin dirigirme a nadie en especial.

Ashon se materializa de un humo blanco que irrumpe silenciosamente a mitad de los muros de ladrillo.
—Dr O´Kane—Me llama poco antes de terminar de solidificarse —Una mutante ha llegado con su tarjeta—Me avisa a medida que su boca toma forma —Está afuera en el bar.

—Landon—Me veo detenido ante el irritantemente gentil llamado de Malcolm. —Este mutante fue atacado por un policía civil sin aparente razón— Calla un momento y me vuelvo hacia él.
—Continua—le pido.
Se aclara la garganta y sigue hablando —También estuvo apunto de ser capturado por un agente de Freeman— Recuerda. —No podemos darle la espalda,.. es uno de nosotros—Opina inseguro.
—Pero Blitzer no confía en él—Afirmo determinante. Miro a la morena que continua montada en aquella pose tan característica de la chica — Supongo que tus razones tendrás Nina— Adivino, puesto que si de algo estoy seguro es que ella no lo habrá salvado por hacer su obra del día, si de buena samaritana tiene lo que yo de crédulo —haz lo que debas hacer con él, pero no lo mates, sigue siendo uno de nosotros y puede sernos de utilidad.

Le digo antes de dirigirme hacia el otro lado de la guarida, el bar.

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  violeta el Sáb Ago 10, 2013 11:43 pm


Mal:
El móvil suena. Es de la escuela de Xavier, tenía en mente que después de dos días de ausencia, ellos no tardarían en comunicarse con migo, aunque sea para avisar que estoy oficialmente despedido.
— Es de la mansión— Les aviso a mis compañeros. Escucho que Nina buffa algo como "idiota" entre dientes.

Me aparto y contesto cercano a una esquina.
—Dr Malcolm, ¿Se encuentra bien?—Pregunta Aidan desde el otro lado del teléfono.
—Perdona profesor Summers, ha surgido una emergencia que tuve que atender, no he tenido tiempo de comunicarme a la escuela.
—Malcolm, ¿Esta en condiciones de llegar a la escuela?, uno de los alumnos requiere de su ayuda—Me avisa preocupado desde el otro lado de la linea.
Dudo entre mentir o no, rara vez los alumnos requieren mi ayuda más que aquí. Pero antes de darme cuenta le he respondido. —Si ahora mismo me encamino a la mansión Aidan,
—Bien aquí lo espero Dr.

Cuelgo. y me dirijo a mis compañeros. Nina y Mara no me prestan ni la mínima atención así que me vuelvo hacia Seed —¿Podría pedirle que avise de mi parte al Dr. O´Kane que me tuve que marchar de emergencia?.
—No hay problema, yo informo a Landon. Gracias por ayudar a Mara y a los otros mutantes—Me dice de buena manera. Le sonrío tímido al tiempo que tomo a mi gato entre los brazos y me marcho por medio de la salida alterna de la guarida, no es tan práctica como la entrada con ayuda de Robert, que ayuda a traspasar pareces, pero por lo menos aquí puedo salir por mis medios, sin ayuda de nadie mas.



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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  violeta el Mar Ago 13, 2013 4:37 am


Spoiler:
Sostengo una carpeta de piel en mi mano. Me dirijo hacia la mujer que he estado esperando desde aquel día en el que pude cruzarme con ella a mitad del asfalto, y le entregué la tarjeta para que acuda a esta dirección.

La mujer bebe un vaso de agua en el fondo del bar, alejada del resto. Puedo intuir que se ha tomado el lugar menos iluminado a propósito. Está envuelta en telas y es difícil reconocer que se trata de una mujer.

— Lamento haberla hecho esperar— Le digo cuando estoy próximo a ella.
La mujer levanta los ojos verdes e intensos para mirarme directamente. Es lo único que apenas puedo apreciar de su rostro. Esa mirada felina.
— Se preguntará quién soy— Adivino.
Me siento delante de ella y por el momento coloco la carpeta sobre la mesa como mero adorno.—Psiquiatra y Psicólogo graduado en Yale— Le rebelo. Y prosigo a contar un poco mas—Mi especialidad, los mutantes.

Me acomodo un poco en mi asiento puesto que el discurso que estoy por decir es algo largo — He tratado por muchos años los desordenes psicológicos en los mutantes; Depresión crónica, Bipolaridad, aislamiento mental, agresividad, psicosis, trastorno de ansiedad, antropofobia... La mayoría de mis pacientes atentaron contra su propia vida alguna vez— Hago una pausa para observar el baso de cristal vacío de la mujer. Hago una seña al hombre de la barra, le pido con un gesto que nos suministre de bebidas.—Le ordené otro vaso de agua señorita, espero que no le importe—Le aviso haciendo una pequeña pausa.
—Gracias— Escucho tras las telas que envuelven su boca, y después de otro gesto cortes continúo hablando
—¿Sabe que descubrí durante todos esos años tratando con estos pacientes?—Le pregunto y miro esos ojos verdes que aunque escuchan con atención, no parece del todo convencida —...Que todos los desordenes mentales partían de una misma raíz en común. Un rechazo irracional por parte de su entorno la sociedad.

Uno de los muchachos me trae el agua para la mujer y un whisky para mi.
Una vez que ambas bebidas se sitúan en la mesa, retomo la palabra—Desde temprana edad un mutante promedio sufre de rechazo, discriminación y humillación social o familiar. Y pocas veces tiene los medios para mejorar su situación, ya que, como mutante, es incapaz de controlar su poder en los primeros años de vida. Conforme crece, se le margina bajo la idea de que es un ser inferior, ni siquiera capaz considerada "persona" como el resto de la gente; Obligado así generar un odio, miedo o rechazo hacia si mismo. Con el tiempo todo esto se convierte en un problema mental irreparable en la psique del individuo adulto. La sociedad moldear conductas autodestructivas y nocivas para para la integridad de un mutante y luego les recrimina y les juzga por tal comportamiento— Hago una tercera pausa para dar un trago a mi whisky.
—Nacer mutante relega al individuo del colectivo social y le impide disfrutar de una vida mentalmente estable y sana. A menudo viven en constante persecución y son demonizados a la hora de intentar integrarse en un rol social; También un ciudadano mutante queda desplazado de sus derechos humanos... por que— rió en un suspiro —no somos humanos.

La chica empina un par de grandes tragos a su baso. Bajo la mirada y cambio el rumbo del mi charla —Hace algunos años un brillante mutante fundo una hermandad de mutantes. Estaba convencido de la supremacía evolutiva con la cada uno de nosotros ha nacido. Decía que no habría que verla como una monstruosidad, sino convencernos que encabezamos a una nueva etapa histórica del perfeccionamiento de la especie, dejamos de ser Homo sapiens, ahora pasábamos a ser algo mas... perfecto. Pero por desgracia— Mi tono se vuelve triste —Ese hombre ahora está muerto. —Me paso nuevamente el alcohol por los labios —Tras ser testigo de toda esta injusticia y hostilidad que existe hacia nosotros, he decidido pelear por su causa—. Esbozo una sonrisa y mi voz mejora de actitud —Hace tiempo compré una vieja fabrica y la transformé en un refugio acogedor dónde los mutantes pudieran sentirse seguros y convivir abiertamente sin temor a ser rechazados. Con el tiempo se transformó en una guarida, un centro dónde se discutían las alternativas con las que disponíamos para mejorar nuestra situación, organizábamos protestas, así como intercambiábamos información útil. Y hoy en día somos un equipo. Colaboramos y ayudamos juntos a la causa.

Tomo la carpeta de cuero, la que hasta ese momento sólo se encontraba figurando en la mesa y la abro.
—Tenemos contactos infiltrados en diferentes áreas—Revelo —Y la policía forense actualmente investiga tu caso.
Miro el informe que tengo en esa carpeta —"Se han notificado de cinco hombres adultos encontrados muertos en New York. Los fallecidos presentan las mismas inusuales causas de muerte, un veneno infeccioso y mortal suministrado vía oral"— Termino de leer y miro hacia la de ojos verdes—Supongo que no te han tratado bien las calles de la ciudad—Adivino.
La chica baja su mirada.
—No eres la única que ha pasado por condiciones similares. Parece que no hay lugar seguro para un mutante—Explico —Pero aquí podrías encontrar un refugio dónde estar resguardada del peligro y encontrar techo y comida.

Sus ojos me dictan que duda y no termina de confiar ni en el lugar, ni en las palabras.
—¿Bajo que precio?—Pregunta regresandome la mirada.
— Alguien como tu nos vendría de mucha utilidad en la causa—Le contesto.



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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  LaurieCay el Jue Ago 15, 2013 2:57 pm


Vita:
“No somos humanos”. Pero sea por donde sea que le mire, este sujeto es humano. Mi única clave es su nombre. Whisper... Y eso ni siquiera es una base firme para creer que es un mutante. No sé si lo que me dice es cierto. Pero quiero creerlo ¿por qué otra razón estaría librando una lucha como aquella de la que habla si no lo fuera? Habla como alguien que sabe muy bien qué es lo que está saliendo de su boca. Y ahora la sola mención de la policía involucrada en un seguimiento mío me pone los pelos de punta. No puedo evitar hurtarle la vista cada vez que él busca la mía. Vestido como está, de esa forma tan prolija y elegante, casi siento vergüenza de estar frente a él vistiendo mis viejos harapos ajados. Todo aquello que me ha dicho... es como si estuviese contándome mi propia historia. Una larga y triste historia de rechazo, soledad y desesperación. Observo a mi lado el vaso de agua a la mitad:
—¿Utilidad? Lo que ustedes quieren son herramientas. Y es precisamente aquello en lo que yo no quiero convertirme.
—Herramienta no. Un aliado más para nuestro propósito.
—¿Y realmente cree que algo como yo puede prestarle alguna ayuda?
—La voluntad de hacerlo se aprecia por sí sola. Mientras pueda sacar de las calles a mutantes solitarios y darles un hogar seguro, me doy por satisfecho. El único precio es tu disposición a ayudar en la medida en que te sea posible. Ya veremos luego de qué modo.
—Primero me gustaría hacerle una demostración. Antes de darme la bienvenida, quiero que sea consciente del riesgo que eso implica. Ya sabe lo que hago; no cómo lo hago.
Extiendo la mano y tomo el vaso de cristal en el que aún queda agua. Me deslizo la bufanda hasta descubrir del todo mi rostro. Espero verle hacer alguna mueca cuando vea mis labios amoratados o mi lengua oscura, pero permanece inalterable. Humedezco mi lengua de saliva, me llevo el vaso a la boca y toco la superficie del agua con ella dejando que el liquido se impregne de mi veneno. Vuelvo a dejar el vaso en la mesa. Con tan solo un gesto con los ojos, le indico a mi acompañante mirar y aquel presta atención. Frente a sus ojos, el agua se torna de un tono violáceo, y luego negro. No necesito explicarle más. Tomo el vaso y lo apuro de un solo trago hasta dejarlo vacío. Él asiente cavilante:
—Impresionante. Confieso que llegué a sentir gran curiosidad por tus habilidades. Es un verdadero honor que me permitas verlas en acción.
—Esta es solo una de los cientos de formas en que puedo matar a una persona ¿Entiende ahora por qué no es seguro tenerme cerca? ¿por qué me querrían aquí?
—¿Por qué has venido tú aquí? —me interroga cambiando el rumbo de mi pregunta.
Con su pregunta, bajo la cabeza y me delato a mí misma. No sé qué responder. Yo misma no lo tengo claro. O sí lo tengo, y temo decirlo. Él permite que me tome todo el tiempo del mundo y agradezco su paciencia.
—Vine en parte por que necesitaba escuchar que aún así soy bienvenida. Nunca he tenido un hogar, señor. No sé hasta qué punto ese concepto sea real. Mi propia familia no quiso dármelo. No entendía por qué un extraño me lo ofrecería si no era a cambio de un gran sacrificio por mi parte.
—Si nunca has tenido un hogar, es de entender tu posición. Estás tan acostumbrada a hacer grandes sacrificios por la vida, que adivino, no te será fácil concebir la idea de obtener un refugio seguro a cambio de tan poco como prestar una pequeña ayuda. Pero así son las cosas cuando formas parte de una familia; y eso es lo que aspiramos a ser —añade en un tono paternal para luego verme de una forma tan cálida como lo haría un hermano o un amigo—. Sé parte de nuestra familia.
Una familia. Esa palabra me sabe dulce, pero es rápidamente ahogada por el sabor del veneno, que me recuerda por qué eso no me ha sido posible. Cavilo unos momentos.
El doctor da un sorbo a su vaso de whisky:
—No tienes que decidirlo ahora. Ni siquiera tienes que firmar un acuerdo o darme algo.
Empinando el resto de su vaso tan elegantemente como todo el resto de sus ademanes, se dispone a ponerse de pie:
—Me gustaría verle por aquí pronto. Por favor, piénselo. Las puertas de nuestra guarida estarán abiertas para usted. En cuanto a la razón de que se tomara el tiempo de venir hasta aquí, aún es usted bienvenida.
—¡Espere...! —lo retengo cuando me amenaza la idea de quedarme sola nuevamente.
Él me observa unos segundos y vuelve a tomar asiento paulatinamente dándome la libertad a hablar.
—Si decidiera quedarme ahora... ¿qué debería hacer?
—Un “sí” de tu parte bastará.
Exhalo profundamente. No tengo la menor idea de en qué me estoy metiendo. Por alguna razón confío en este hombre. Confío en lo que me dice. Requiere un gran esfuerzo por mi parte articular palabras, pero me las arreglo para murmurar un bajo y patético:
—Sí.
Complacido, él asiente y me indica el camino hacia la barra. No comprendo al principio, pero le sigo aún así.  
—¿Cómo debería llamarle?
No ha preguntado mi nombre directamente. Imagino que o ya lo sabe, o estima conveniente que le de otro. Busco rápidamente en mi cabeza. Nunca he tenido un apodo o un diminutivo. Tan solo una referencia. La de cierta flor a punto de marchitar...
—Acónita.
Sonríe cálidamente otra vez y asiente satisfecho.
—Encantado. Puedes llamarme Whisper.
Insegura, camino detrás de él y nos encontramos detrás de la barra junto al hombre que me ha atendido antes. Intercambian un gesto y el bartender me coloca una mano sobre el hombro. Intento huir, pero Whisper me indica con un gesto que es seguro que lo haga. Estoy rodeada de dos hombres en un reducido sitio sin posibilidades de escapar. Percibo como bajo mi lengua comienza a generarse la sustancia venenosa en defensiva, pero me contengo.
Quedamos los tres mirando directamente hacia la pared y al principio no comprendo nada. Más confundida aún estoy cuando el bartender nos empuja contra la pared con suavidad y siento que voy a estrellarme en ella anteponiendo instintivamente las manos. Pero tras un confuso lapso de camino en que veo el muro frente a mis ojos y luego la oscuridad; como un parpadeo, me encuentro junto a Whisper en un sitio totalmente diferente. Es un largo y muy amplio pasillo que aunque está no mucho más iluminado que la instancia que dejamos atrás, se siente mucho más fresco. El doctor me indica seguirle otra vez y yo obedezco sin perderle ni un solo paso. No sé qué me aguarda..


Por ahora lo dejo hasta aquí. Si alguien lo desea ya puede seguirle! aunque luego me gustaria escribir con Vita y Damon.

LaurieCay

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  LaurieCay el Jue Ago 15, 2013 3:26 pm


Vita:

Una ducha me ha sentado de maravilla. Hace mucho que no había podido lavarme con agua fresca y siento que soy una persona nueva. Todo el lodo de mi cabello se ha ido, ya no me pica el cuerpo y estoy segura de que ya no apesto como lo hacía. Alguien ha tenido la amabilidad de dejarme ropa limpia sobre la que será mi cama quien sabe por cuanto tiempo y me determino a encontrarle y darle las gracias. En lo que conforma el cuarto, hay un par de camas más aparte de la mía y un espejo grande. Luce viejo, pero servirá para ponerme un poco más presentable. Me han dado unos jeans oscuros que se me antojan demasiado juveniles para mi edad con los lados gastados y un suerte color chocolate junto con un par de botas negras con poco tacón. Las únicas prendas que conservo, son mis guantes y mi vieja bufanda, que lavé en la misma ducha antes de lavarme yo y que dejé colgada sobre una percha esperando que se secase. Aun está húmeda cuando la toco, pero servirá. Me la enrollo en el cuello procurando tapar con ella mi boca y empiezo a caminar algo desorientada por la fábrica. Es muy amplia, los pasillos son algo oscuros y helados y por ahora lucen desiertos y silenciosos, salvo algunas voces que provienen desde las paredes, detrás de las cuales, imagino que hay más cuartos o estancias en donde están todos. Quisiera encontrarme con alguien que pudiera informarme sobre lo que debería hacer a continuación así que continuo andando, y luego de un rato, me encuentro frente a una puerta. No se oye ningún ruido, pero entro de todos modos y me quedo boquiabierta, clavada en la entrada. Descansando sobre un camastro se encuentra lo que a primera vista me parece un gigantesco pájaro con las enormes alas, extendidas como si hubiese caído allí en pleno vuelo. Al verlo con detenimiento, me fijo que en realidad se trata de un hombre humano. Sabía que existían mutaciones de ese tipo, pero nunca creí que llegaría a ver una. Mucho menos una tan magnifica como esa. No resisto la tentación de entrar con cautela para verlo más de cerca y una fuerza mayor que la de mi cuidado y voluntad me insta a tocar sus alas. Las plumas son tan reales como mis propios dedos. Los cálamos de esta se sienten duros, pero las barbillas son suaves al tacto. El ala en general luce recia y fuerte e imagino que son lo bastante poderosas para elevar a ese extraño ser por los aires. Hasta el momento no me había tocado ver a nadie dentro de la guarida, fuera humano o mutante, pero lo mismo podría no ser ninguno y estar frente a un ángel; o un demonio, aunque la idea me es demasiado surrealista. Sin saber por qué, la extraña criatura me resulta increíblemente familiar aunque estoy segura de no haberlo visto antes en mi vida. No podría haber olvidado algo como eso. El corazón me late rápido entre más me acerco. Le acaricio la cabeza apartándole el cabello para verle el rostro y casi brinco cuando me encuentro con dos ojos observándome débilmente. Me echo hacia atrás y siento ganas de escapar, pero él me retiene observándome con un curioso rastro de familiaridad en la mirada. Confirmo mis sospechas y se que nos hemos visto antes, aunque no lo recuerde.
—Tú... —masculla débilmente.
Habla nuestro idioma. Apenas me puedo creer que un ser como él hable un idioma como el nuestro.
—¿Nos conocemos?
—No. —se apresura a responder y no puedo creer en esa respuesta. Todo me indica lo contrario—. ¿En donde estoy? —pregunta. Sospecho que entonces no es de por aquí. Y no puedo hacer otra cosa que encogerme de hombros.
—No lo sé. Tampoco tengo idea de qué es este lugar. Apenas llegué hace unos veinte minutos.
Aquel asiente y mueve las alas intentando retraerlas, aunque no parece poseer en ese instantes las fuerzas para hacer aquello. En ese instante las busca ansiosamente y parece tan sorprendido como yo de verlas. Y luego exhala un suspiro y posa de nuevo el rostro contra la almohada luciendo derrotado.
—Son hermosas. —musito sin evitar sentirme apenada luego. Pero él apenas si parece haberme escuchado. Me arroja una mirada cansada desde la cama y cierra los ojos respirando profundamente, quedándose de nuevo dormido.

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  Nono el Jue Ago 15, 2013 7:36 pm

Seed:
Suspiro y me recuesto contra el respaldo de la butaca. Me tomo un segundo para cerrar los ojos y respirar profundamente antes de abrirlos de nuevo y contemplar las tarjetas, papeles, carnés y fotografías esparcidas encima de la mesita frente a mí. Vuelvo a incorporarme justo en el momento que Landon entra en la estancia.
- ¿Le has registrado? – me pregunta al tiempo que se sienta en otra butaca.
Asiento mientras arrastro uno de los carnés por la superficie de la mesa hacia él.
- Se llama Fenroe Vrana. Eslovaco. Está a las órdenes de Freeman.
- ¿De veras? Interesante... – comenta él.
- No. No es interesante, Landon. Es un agente militar. Es muy arriesgado tenerle aquí.
- Tal vez... Pero es una valiosa moneda de cambio.
Le observo.
- ¿Piensas que Freeman querrá hacer tratos con nosotros?
- Tenemos a uno de sus agentes – dice Landon tranquilamente. - Si quiere recuperarlo, tendrá que ofrecer algo a cambio.
- Esa gente tiene centenares de agentes, humanos y mutantes, a su servicio – replico. - No les importará prescindir de uno de ellos. Además, cuanto menos enemigos tengamos, mejor.
- ¿Qué sugieres entonces, Harry? ¿Matarlo?
No contesto. No, no quiero matarlo. Mi moral, mi código ético y mis principios me impiden matar a alguien... a sangre fría, herido e inconsciente. No. Me impiden matarlo, simplemente.
- No... – respondo finalmente.
Landon sonríe. Él ya sabía cuál iba a ser mi respuesta incluso antes de que formulara la pregunta.
- Nina ha dicho que lo encontró en la Gran Estación Central. – Asiento. - ¿Qué estaba haciendo ahí?
- No lo sé, - respondo - pero si Freeman está detrás, seguro que nada bueno para nosotros.
- ¿Qué te ha contado Nina?
- No mucho. Dijo algo de una mutante telequinética que salvó a nuestro agente alado. Le dispararon.
- ¿A ella?
- Sí. Pero no la hirieron, y salió huyendo.
Landon se lleva la mano a la barbilla, pensativo. Lo poco que me ha contado Nina no difiere mucho de lo que han informado los noticiarios en la televisión: un tiroteo en la Gran Estación Central y la presencia de varios mutantes, uno de los cuales arrebató las armas a todos los guardias de seguridad y el otro congeló toda la estancia. Y tampoco nos ha aportado nada nuevo.
- ¿Qué pretendes hacer con el eslovaco? – le pregunto a Landon.
Él estira la mano y toma la fotografía, arrugada y con marcas de haber sido doblada y desdoblada muchas veces, en las que aparece el tipo junto con los que, deduzco, son sus padres. Le contemplo, a la espera de que me conteste.

Nono

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  violeta el Dom Ago 25, 2013 11:43 pm


Spoiler:
La recién llegada se encuentra dentro de la habitación. Es mas suelta de lo que pensé. Se le ve un mejor aspecto, incluso mas rejuvenecida, tras ese baño. Acónita. Intentaré memorizar y acostumbrarme a este alias antes del anochecer. La veo ahora mismo reparando en el vasallo de Freeman que he notado por unos segundos moverse.

— Acónita— Le llamo encaminándome hacia ella— Te acomoda bien la ropa —Le comento amigable al paso de acercarme paso a paso hacia ella.
 Seed continúa esperando la respuesta a la pregunta que me ha hecho.
— ¿Ha despertado?— Le pregunto a la mujer.
— Apenas ha dicho un par de palabras— Contesta aquella. — Luego ha vuelto a dormir.
—En ese caso habrá que obligarlo a despertar— Decreto.  Hecho un vistazo a Seed y respondo mediante una mirada firme a su pregunta. Pretendo hacerlo cantar.

Tomo un algodón con alcohol y se lo froto en la nariz. A los pocos segundos bufa y olfatea intentando deshacerse del picor de en fosas nasales, por tanto se ve obligado a despertar.  
— ¿Durmió cómodo agente Vrana? — Le pregunto a mitad de sus primeros pestañeos.
Intenta hablar en un hilo ronco de voz (consecuencia del picor en su nariz) — Usted es...es...
—.. Alguien que no dudará en matarlo si hace algo estúpido— Termino la frase por él lugar has hostil de lo que él esperaba.

El agente recoge sus alas cautelosamente sin apartarme unos ojos que se han vuelto ásperos. En una fracción de segundo noto sus músculos tensarse, apunto de hacer un movimiento rápido, quizá para dañarme, o para lebantarse y correr... jamás lo sabré, antes de que pueda hacer nada, siquiera salir del catre le ordeno tajante y directo —Congelate—.

El hombre se ve atrapado en un bloque de hielo invisible e intangible, petrificado e incapaz de bajar sus brazos. Su pecho asciende y desciende con velocidad, reflejando la impotencia y el estrés del que es victima al notar que su cuerpo esta sumergido en estado vegetal.
—Por mas que lo intentes, no lo lograrás— Le explico en charla relajada, como si eso fuese cosa de todos los días — Le he ordenado a tu cuerpo que permanezca congelado, y así permanecerá hasta que le indique lo contrario.

Me paso la mano por el pelo. Seed ya ha sido anteriormente un testigo de mis interrogatorios y hasta puedo intuir que le aburren. Pero Acónita no puede apartar su mirada.
—Mi voz es tan persuasiva que al ordenarte que tomes un arma, coloques el cañón en tu boca y jales el gatillo obedecerás sin objeción.— Le explico amenazante. — O puedo ordenar a tu cuerpo que se despetrifique si te portas bien y escuchas.

Espero un tiempo. Puesto que el sujeto es incapaz de hacer ningún movimiento, y por consecuencia de dar una respuesta, pronuncio con claridad —Tienes mi permiso para moverte.

Aquél comienza a pestañear, girar el cuello y desdoblar sus extremidades.

— ¿Que quieres de mi?— Me pregunta con hostilidad.
—Sólo que contestes un par de cosas— Le respondo. —Sabemos que trabajas para Freeman—Le revelo en papel de interrogatorio —...uno de los nuestros te pilló en la estación central de New York. ¿Que buscabas en aquél lugar?.
El mutante me mira, y pronto sus pupilas se desvían rehusándose así ha hablar
— Mírame— Le ordeno a media voz. Sus pupilas claras me apuntan nuevamente.  
—Estaba vigilando la zona— Responde —Como agentes trabajando para el estado, nos designan lugares para vigilar y actuar en caso de peligro.
Estoy apunto de soltar una carcajada. Sus palabras destilan mentira en cada vocal
—Sabes— Suelto en una sonata incrédula digna de un psicólogo detectando a un farsante—Puedo ordenarte a contestar con la verdad—Confieso arrogante— Pero sujetos como tu no merecen tanta benevolencia.— Bajo mi voz —Lo tendré que hacer a la mala.

Me vuelvo a Seed.— ¿Me permites tu arma?— Le pido. Seed niega sutilmente con su rostro, apenas ladea medio centímetro su barbilla.  No por el arma, mas bien, por que no participar al interrogatorio.
—Confía en mi—Le pido.
Dudativo se lleva una mano a su espalda,por debajo de su cazadora negra, a la altura de su cinturón. Revela un revólver que permanecía oculto entre sus ropas.

Tomo el arma y la poso en las manos del ángel —Tomarás el arma y apuntas a tu cabeza, directo a la cien. Después de diez segundos jalarás del gatillo— Le ordeno.

Las manos del sujeto, actuando con vida propia, acatan enseguida las ordenes. Toman la pistola y la levantan hasta dirigir  cañón y puntero a un costado de su rostro, por encima de su oído. La escena memora perfectamente a un decidido suicida que no vacila en volarse los sesos.
Su dedo se acomoda en el gatillo, listo para accionar el mecanismo de disparo.
—La cuenta regresiva comienza—Le aviso —Tienes diez segundos para decir la verdad antes de que la bala penetre tu cráneo y destruya tu materia gris.

El hombre nuevamente es presa de la respiración desenfrenada e impotente, pero esta vez su mirada derrama furia y permanece fija en mi.
Al cavo de cuatro segundos comienza hablar —Te sirvo mas vivo que muerto— Afirma en un gruñido airado y no tanto asustado.
—Te quedan 5 segundos—Le recuerdo aún mas cruel y frío que el metal que conforma el gatillo del que su dedo peligrosamente se aferra y esta apunto de apretar.
Mientras Seed aparta la vista con desaprobación, Acónita permanece con los horrorizaros ojos clavados en la escena sin disfrutarlo en absoluto.
—Cuatro...tres...d
— Buscaba un mutante—Confiesa finalmente.
— Detente. No jales del gatillo— Le ordeno

Veo que baja la pistola , y al tiempo logro apartársela de sus manos. De un lanzamiento flojo la entrego a a manos de su dueño, Seed, que la atrapa sin esfuerzo
—Háblame mas sobre ésto— Le exijo al mutante.
—El general requiere de las habilidades de un mutante especial—Explica aquél derrotado.
—Continua, ¿Que clase de habilidad?.
—Un telequinético.
—Ahora todo tiene sentido—Comenta Seed a mis espaldas dando otra ojeada entre el papeleo extraído la billetera del agente.
—¿Que planea hacer Freeman con éste mutante?— Le pregunto
—Mi trabajo consiste en buscar y capturar, no me atañen las actividades de la base— Espeta entre dientes.
—Nuestro "contacto" se puede ocupar de investigar eso—Afirmo despreocupado.

Ante la revelación de aquél Mutante, el temple se suaviza y hasta se torna sereno. Me aparto del agente, para meditar.  El siguiente paso que habrá que hacer es investigar que se trae Freeman entre manos, y que quiere con ese telequinético.  Ahora que tengo mis respuestas, puedo perfectamente matarle, a menos que Nina tenga algo más que preguntarle, pero creo que con lo que ha respondido a corroborado sus sospechas.
Pero él tiene razón, ayuda mas a la causa vivo que muerto.

Me dirijo hacia el arma que hemos sacado de sus ropas. Está entre su placa de agente militar y su carné en la base; Se trata de un revolver con dardos tranquilizantes. Creo que con esto pretendía capturar a su víctima, esa niña telequinética. Esbozo ahora una mueca siniestra.
—Ahora, te dispararé uno de tus propios narcóticos. Despertarás muy lejos de éste lugar —Le explico mientras examino el arma y la acomodo en mi puño para apuntar— Cuando despiertes, te dirigirás a la base principal dónde operan todos ustedes. Buscarás a Freeman y le dispararás uno de estos tranquilizantes para dejarlo inconsciente. Lo llevarás a esta dirección—Ordeno al momento que le apunto al pecho con su arma de dardos y le muestro una de las tarjetas "Whisper" con la otra mano libre — Dulce sueños—Digo antes de disparar.

Una vez que ha sucumbido al poder del somnífero y sus parpados caen, coloco la tarjeta en su bolsillo del pantalón

— ¿Ha sido buena idea dar esta dirección?— Cuestiona Seed intranquilo.
— Él no sabe que es nuestra dirección— Le recuerdo —Sólo verá un bar sucio.
—¡Ho si!, seguro una vez que acate tus ordenes se quedará tan tranquilo y se irá—Dice sarcásticamente Seed, a lo que rió.
—Dicho de esa manera suena estúpido— Confieso. Le doy una palmada en la nuca—Una vez que tengamos a Freeman, haré que quede tranquilo, y haré que se valla. Ya sea de este país o de este mundo.

Seed no se muestra convencido y parece hacer un esfuerzo descomunal para no decir lo que realmente piensa. Me dirijo a Acónita que se ha mantenido de espectadora muda .
—Lamento que tuvieras que ver eso— Le digo caballerosamente—Este tipo de cosas son necesarias por el bien de la causa.
—Nunca me aclaraste que "la causa" se trataba de obligar a otros mutantes hacer cosas contra su voluntad— Me recrimina apartándose de mi con un paso hacia atrás.
Me sorprende esa sensibilidad en una mujer cuyo historial criminal provoca escalofríos al mas experimentado forense. —Pensé que ayudabas a los mutantes, no los utilizabas para tus fines— Susurra con cara de asco.  

—Hay algo que debes saber de éstos mutantes—Afirmo apuntando al ángel.
Le pido con un señalamiento de dedo que se acerque a los expedientes que tengo sobre un escritorio. Son precisamente los registros que Alexander Doherty ha logrado extraer como infiltrado nuestro a la base militar.
—Tenemos un contacto entre en las filas del Conorel Freeman. Aquél hombre para quién trabajan los agentes— Le muestro un par de fotografías que Alex logró fotocopiar.

En la primera hay un chico de 15 años atado a una silla eléctrica. Las chispas de energía saliendo de su cuerpo con una impotente cara de sufrimiento, gratifican perfectamente el dolor al que fue brutalmente sometido.  
—Mataron al chico al cabo de unas horas. Después someterlo a experimentos inhumanos para ver el alcance de su mutación.
No es agradable ver esas imágenes, ni me gusta mostrarlas. Pero es necesario que los involucrados sepan por lo que luchan, lo que la causa pretende detener.
—Como él hay muchos casos—Le aseguro —No me siento orgulloso de hacer este tipo de cosas. Pero estos sujetos no reparan en genero o edad, para ellos somos conejillos de pruebas para sus fines. Los Mutantes como éste ángel que tienes ahí, son traidores cobardes.  Prefieren unirse y cooperar con los experimentos antes que defender sus principios y a su propia gente... ¿Entiendes por que lo hice?—Le pregunto a la mujer. Ella mira las imágenes y suspira triste, no dice nada, asiente sin estar convencida. Sospecho que las imágenes de mutantes siendo victimas de experimentos militares justifica mis acciones. Asiento la cabeza en respuesta. Entre más empapada esté de los acontecimientos en esa base militar, más comprenderá mis razones.

—Seed—Llamo a mi amigo que continúa inconforme y regresando billetera y pertenencias a los bolsillos del traje del angel—Te presento a Acónita—Le señalo con la mano.
—Acónita—Ahora miro a ella —Te presento a mi viejo amigo Seed, es un sujeto de fiar.

Mientras veo como se estrechan la mano, me dispongo a llamar a un par de chicos que estén ahora mismo en el bar del otro lado para que me ayuden a dejar a éste agente/mutante/ángel lejos de la guarida, en un lugar dónde despierte y siga las ordenes que le di.

violeta

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  Nono el Mar Ago 27, 2013 10:00 am

Rope:
Cuando despierto, me duele el cuerpo. La luz vespertina que entra por los ventanales sume toda la estancia en un mosaico de naranjas, rosas y violetas. La cortina que ocultaba al mutante alado ha desaparecido, junto con él, Whisper y Seed. La única que sigue aquí es Nina. Esta sentada en el suelo, con la espalda apoyada en el camastro, y se entretiene trenzando una pulsera con hilos de colores. A su lado están mis botas y mi cinturón, que ella se ha molestado en quitarme para que durmiera mejor. Me levanto sobre el camastro y noto la espalda crujirme. Los catres no son demasiado incómodos, pero dormir mucho tiempo seguido en ellos puede provocarte artritis. Nina gira la cabeza cuando oye el ruido de los muelles del somier y esboza una sonrisa al verme despierta.
- Por fin despiertas, Bella Durmiente – me saluda, guardando la pulsera en el bolsillo de su corta cazadora.
- Creía que yo era Rapunzel – comentó estirándome y girando el cuello, haciéndolo crujir.
- ¿Cómo te encuentras? – me pregunta, arrodillándose para después levantarse.
Tengo el cuerpo algo dolorido por haber dormido tantas horas seguidas, pero por lo demás estoy bien. La curación del Doctor Nash me despojó de todo el dolor que había sentido, pero el cansancio por la revuelta, la pelea con Finch, la tan larga exposición a un nivel de gravedad superior al normal, el haber caminado tanto tiempo malherida y el ataque de RJ me había pasado factura.
- Bien – le respondo.
Y me siento en el borde de la cama. Mi amiga lo hace también, a mi lado.
- ¿Qué me he perdido? – le pregunto.
Nina suelta un bufido.
- Whisper me hizo soltarle todo sobre el mutante alado. Hace un rato, Seed y unos cuantos más se lo llevaron de la guarida inconsciente.
- ¿Todavía no ha despertado?
Nina esboza una sonrisa misteriosa.
- Oh, no, despertó, y estuvo muy despierto.
Levanto una ceja, a la espera de que me siga contando. No hace falta que se lo pida, ni que se lo ordene. Ese gesto es suficiente.
- Resulta que él también era un agente de Freeman.
Abro un poco los ojos, sorprendida.
- ¿Y qué hacía en la Estación de tren?
Nina se encoge de hombros.
- Eso ya no lo sé. Pregúntaselo a Whisper. Él lo interrogó.
Frunzo el ceño. Siempre he querido presenciar alguno de los interrogatorios de Whisper, ver esa capacidad tan persuasiva, ese poder hipnótico en plena acción. Pero él nunca me deja. Dice que soy demasiado joven. Cosa que me irrita. Soy demasiado joven para presenciar interrogatorios –extremos y violentos, según he oído decir a Seed-, pero no lo soy para estar a punto de morir a manos de mi antiguo mejor amigo por la causa. Suelto un suspiro, aunque suena más como un bufido, y empiezo a ponerme el cinturón.
- No entiendo esas ganas tuyas de ver cómo torturan a pobres mutantes.
- No es eso – me defiendo. – Lo que me cabrea es que nos mantengan al margen. Ayer estuve a punto de morir por la causa...
- No digas eso – me pide Nina.
- ...pero soy demasiado “joven” – pronuncio la palabra con tono de burla y haciendo las comillas con los dedos – para involucrarme más en ella.
- Yo no te pedí que murieras por la causa, Mara.
Alzo la cabeza de golpe, mientras Nina la gira despacio sin ganas de ver a la persona que ha hablado. Whisper avanza hacia nosotras. Nina enseguida desvía la mirada hacia el camastro de al lado, pero yo no puedo apartarla de nuestro líder. Se detiene al llegar frente a mí y se agacha para quedar a mi altura.
- Nunca te pediría que murieras por la causa.
Suelto un “peh” despectivo y me calzo la bota izquierda.
- De todas formas, ¿qué otra opción tenía? – replica Nina, mirándole. – Se la hubieran llevado a esa estúpida Mansión si no se hubiera defendido.
Whisper me mira, y yo le miro. Es cierto, todavía no le he contado lo que ha pasado, pero seguro que ya lo sabe.
- ¿Qué ocurrió?
- ¿No te lo ha contado Seed?
- Yo quiero que me lo cuentes tú, Mara.
Él toma mi bota derecha y me la coloca en el pie, ante mi mirada enfadada que se suaviza poco a poco gracias a su gesto. Cuando levanta la mirada y me contempla, frunzo el ceño de nuevo.
- Rope.
- Rope – repite él.
Suspiro y empiezo a hablar.
- Al principio, todo iba bien. Los mutantes enseguida se unieron para atentar contra el juzgado, incluso algunos soltaron las pancartas e intentaron entrar por la fuerza. Después llegó la policía. Intentamos deshacernos de varios de ellos, pero cargaron con pelotas de goma. Algunos huyeron y otros se quedaron. Intervine desarmando a los policías cuando vi al guardia de seguridad apuntando a ese niño.
Me tomo un par de segundos antes de seguir hablando, los necesarios para pensar en las consecuencias que ese asesinato y en cómo han podido repercutir tanto en mí, como en él y en toda la guarida. Seguramente, ahora estaré en orden de busca y captura. Pero simplemente, no pude dejar que mataran a Ashon. Pero tampoco puedo contarle que nuestro pequeño Scatter estaba en la protesta y fue el niño al que salvé. Eso le acarrearía problemas.
- No me arrepiento de lo que hice – le digo muy seria. – De lo que me arrepiento es de que eso provocara que llegara una patrulla de la Mansión X.
- ¿Quiénes fueron?
- Uno de ellos controlaba la gravedad, el otro la sonoquinesis...
- Y el tercero era tu ex – murmura Nina.
Le lanzo una mirada de reproche.
- ¡Blitzer!
- ¡Qué! Es verdad
Sacudo la cabeza poniendo los ojos en blanco y sigo hablando.
- Querían llevarme con ellos a la Mansión. Shane... Mi ex... – me corrijo, ya que Whisper no sabe quién es – no quiso pelear. Hubiera sido una oportunidad perfecta para escapar, pero entonces apareció el otro.
Le voy contando todo lo ocurrido, la pelea contra Finch, cómo él casi consiguió vencerme, cómo me rompió las costillas y, luego, el concierto de RJ que me dejó inconsciente. Noto cómo varios escalofríos recorren el cuerpo de Nina, y me doy cuenta de que las sábanas a su alrededor se han cubierto de escarcha. Sin duda, siente que debía haber estado allí y, aunque en todo mi relato no ha habido ni un solo atisbo de culpabilidad hacia ella –ya lo hice antes, cuando desperté por la mañana-, noto su abatimiento. Cuando termino de contarlo todo, Whisper se levanta. Yo lo imito. Se siente genial el volver a estar de pie. Nina continúa sentada.
- Lo siento, Rope – me dice entonces el doctor O’Kane.
Eso me toma por sorpresa.
- ¿Por qué?
- Por todo lo que te ha ocurrido. Eres una gran recluta para la causa, y siento que las cosas se torcieran.
Contemplo a Nina sorprendida, y ella me contempla con los párpados caídos, aunque también hay cierta sorpresa en su rostro.
- Pensaba que la que tendría que disculparse era yo – le confieso a Whisper.
- ¿Por qué? – contesta él.
- La policía tiene mi cara, y seguramente Freeman tendrá acceso a mi base de datos.
Entonces, Whisper sonríe. Y su sonrisa me produce un escalofrío que nada tiene que ver con la escarcha sobre la cama.
- Pero nosotros tenemos algo mejor.
Frunzo el ceño. Estoy a punto de preguntar a qué se refiere cuando él se aleja un par de pasos, colocándose bien la americana.
- Ahora debo irme. Hablaremos mañana.
- ¿Tiene algo que ver con el ángel? – pregunta Nina, levantándose de golpe de la cama.
Whisper no contesta, solamente nos hace un gesto de despedida con la mano y desaparece por el pasillo. Suspiro y Nina suelta un bufido exasperado.
- ¡Aj, como odio cuando hace eso! – exclama. - Primero se muestra encantador y luego te deja con la mierda en la boca.
- Es lo que le hace tan interesante – comento.
Y echo a caminar hacia la pared de ladrillo del fondo. Nina enseguida aparece a mi lado.
- No me digas que estás pensando lo que creo que estás pensando – me dice, entre incrédula y asqueada.
Me río cómo única contestación.
- ¡Venga, Rope! ¡Podría ser tu padre! – se escandaliza.
Vuelvo a reírme, y ella, finalmente, acaba sumándose a mis risas. Cuando llegamos junto a la pared de ladrillo, golpeo una chapa metálica colocada estratégicamente a la altura de nuestros hombros. Al cabo de unos segundos, vemos aparecer a Robert desde el otro lado del bar. Me contempla y sonríe.
- Me alegra ver que estás bien, Rope.
- Hola Robert – saludo.
El camarero nos coloca una mano en el hombro a cada una y cruzamos con él de vuelta hacia el bar, abandonando la guarida.

Nono

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  LaurieCay el Mar Ago 27, 2013 10:54 am


Vita:


Aún siento escalofríos. Pero a la vez me siento hipócrita. Yo misma me he parado a ver y a disfrutar como mis víctimas se retuercen de dolor mientras se les corroen las entrañas y convulsionan en el piso; pero por alguna razón, el que alguien tenga el poder de tan solo con una suave y susurrante dirección hacer que una persona se apunte a la cabeza más que dispuesto a volarse sus propios sesos me hace castañetear los dientes cuando un nuevo escalofríos me recorre. Whisper. Todo tiene sentido ahora. No ha sido el interrogatorio en sí lo que me causa tanto pavor, sino el insólito poder de aquel hombre. No puedo sino imaginarme a mí misma en el lugar del ángel. No puedo evitar imaginar el día en que por alguna razón u otra yo decidiera desobedecer a las órdenes de Whisper y con tan solo el sonido de su voz, aquel me forzara a darme un tiro. Me he salido de la guarida y me encuentro en el bar bebiendo otro vaso de agua. Me sabe tan fresca y pura en los labios... y con este último evento empiezo a plantearme el que podría ser el último que tome en un tiempo... en lo que encuentro una nueva guarida. He visto suficiente para sentirme tan insegura como antes; si no es que más. Aunque por otro lado no puedo borrar de mi cabeza la imagen de ese pobre muchacho desdichado a punto de abandonar la vida, echando chispas y con el joven rostro desfigurado de dolor. No sé qué pensar. Impelida por un súbito arranque de decisión, me levanto rápidamente de la mesa con la intención de salir corriendo por la puerta, pero me veo detenida cuando dos ojos negros aparecen frente a los míos y me encuentro tan cerca del joven dueño de esa hipnotizante mirada que me echo hacia atrás de un salto tirando una silla:
—Te he dicho que no te acerques tanto a mí.
—Pero si ya no hueles mal —reprocha él y me quedo un momento perpleja.
De modo que pensaba que no lo quería cerca por que me preocupaba que notara mi olor. No sé si sentirme halagada o que de partida me ofenda el hecho de que que antes me encontró apestosa.
—No es eso —le corrijo.
Sin decir nada, se sienta a la mesa. Está a punto de coger el vaso de agua restante de la mesa cuando de un manotazo se lo aparto haciendo que este vuele y se estrelle contra la pared rompiéndose en pedazos. Todas las miradas vuelan en nuestra dirección y percibo un tono de amenaza en cada una de ellas, menos en la del pequeño niño que parece más curiosa que nada. No tardo en sentir la presencia de alguien a mis espaldas y ahí está el bartender examinándonos a ambos con la mirada:
—¿Hay algún problema?
Observo al niño y luego el vaso roto en el piso:
—¿Podría darle al chico otro vaso?
Aquel observa al niño buscando una explicación y él niega:
—¿Hay jugo?
—Te lo traigo enseguida —suspira el hombre y se aparta de nosotros.
—Lo siento...
—¿Fue un accidente? —pregunta él a la vez que yo me siento a su lado guardando mi distancia. Yo asiento y vuelvo a disculparme al menos tres veces más.
Cuando levanto la cabeza, el muchacho bebe de un vaso de jugo y continua mirándome.
—¿Eres el menor aquí?
—Sí.
—¿Cómo llegaste?
—El doctor me recogió de las calles y me trajo a vivir aquí. Me da de comer, me compra ropa y ha cuidado de mí desde entonces.
—¿Y tu familia?
—Esta es mi familia —responde con convicción mirando a los alrededores.

No puedo pasar por alto el recuerdo de la mirada retadora de los ocupantes del bar cuando le he agredido sin querer y como el hombre de la barra ha venido a ver qué pasaba. Empiezo a comprender las palabras de Whisper cuando ha hablado de su causa y a justificado sus acciones alegando que lo hacía por el bien de proteger a los mutantes.
—¿Eres feliz aquí? El doctor... ¿cómo es él?
—Es muy listo, también es muy amable, nos cuida mucho... —anuncia el chiquillo como si enumerara los puntos de una lista— soy muy feliz aquí.
—¿Se enfada, digamos... a menudo?
—La mujer del orfanato donde vivía me pegaba cuando le desobedecía. Pero el doctor no me pega. Aunque sí se enfada a veces cuando desobedezco. Se enfadará cuando sepa que estuve en la revuelta.
—¿La revuelta de la ciudad? —exclamo espantada— ¿qué estabas haciendo tú ahí?
—Me escapé para ir con Mara. Quería ayudar.
—Fue muy peligroso. Si el doctor se enfada, tendrá razón de hacerlo.
—Lo sé. Un hombre casi me dispara, pero no se lo digas.
Boqueo y él ríe divertido:
—¡No te preocupes! No me ha pasado nada. Mara me salvó.
Con la segunda mención, empiezo a preguntarme quien es Mara. Dada la edad del joven muchacho, no puedo evitar pensar en una niña de su mismo tamaño. El continua contándome:
—Su cabello es asombroso. Puede moverlo y levantar cosas con él. Lo usó para detener al hombre que me estaba apuntando. Mara siempre me cuida. Nina también. Todos lo hacen; por eso, soy feliz aquí. Estoy seguro aquí.
La historia del muchacho, aunque me deja perpleja al principio, logra conmoverme.
Viéndolo de ese modo, me hallo incapaz de juzgar a Whisper. Así como yo he matado con gusto a personas que han intentado hacerme daño, lo lógico es que Whisper utilice métodos rudos con la intención de proteger a los suyos. A su familia. El pensamiento de dejar ese lugar me ha abandonado.

LaurieCay

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  Invitado el Mar Ago 27, 2013 12:13 pm


Nina:

Aún rodeada por los brazos de Robert, Mara y yo nos paramos en seco. En la barra está Ashon sentado junto a una mujer. Lleva puestos mis viejos vaqueros, y tiene las manos cubiertas con guantes y la boca cubierta por una bufanda que escurre. Enarco las cejas y me cruzo de brazos.

—Ashon, ¿quién es esta?

Ashon abre la boca pero no sale nada. La mujer lo mira.

—No lo se.

—¿Y si no lo sabes porqué estás con ella?

—Porque es mi amiga—responde con una sonrisa.

—Pues sabes que no puedes traer amigos aquí—le responde Mara con más paciencia que yo—va a tener que irse.

Ashon niega con la cabeza y su cabello da tumbos alrededor de su rostro.

—No, el doctor la invitó. Traía una tarjeta.

—¿A si? —pregunto incrédula enarcando una ceja.

De pronto la recuerdo. Me cuesta trabajo porque usaba ropas más remendadas y porque me daba la impresión de ser un hombre. El mendigo, el que fue echado casi a patadas del McDonalds ayer, el mismo que fue alimentado por el espía de Freeman. Al parecer Whisper si lo… la trajo.

—Te recuerdo—le digo—ayer asesinaste a un hombre en el callejón que está cerca de 92th avenue.

La mujer abre mucho los ojos, y veo que mira a la puerta, seguramente pensando si correr o no. La he descubierto. Sin embargo, en lugar de llamar a la policía me echo a reír.

—Hey, está bien. Seguramente era un cabrón. Si Whisper te quiere aquí tendrá sus razones…

Ella asiente con la cabeza. Por algún motivo me recuerda mucho a mi misma cuando llegué a este lugar. Era un día frío de invierno, uno de los más fríos en Nueva York. Habían pasado dos días desde navidad, y me encontraba comiendo las sobras de un pavo gordo en algún bote de basura. Tenía hambre. Recordaba esa sensación, pero no tenía frío. Sería una chiquilla de unos doce años en ese entonces. Cuando Whisper me encontró. Me dijo que me invitaría a comer una hamburguesa, y aunque no acepté de inmediato, terminé comiéndome dos de las hamburguesas más grasosas y con más queso que he comido jamás. Al final me confesó porque me había invitado a comer: había visto la nieve caer sobre el callejón, pero formar una perfecta esfera a mi alrededor sin que un solo copo me tocara el cabello. Yo era como él, una mutante. Y ahora heme aquí.

—¿Cómo te llamas?

Ella carraspea un poco.

—Me dicen acónita—responde con voz baja y tímida. Yo pongo las manos en la cintura.

—Eso lo decidiremos nosotros—le digo—el apodo es un derecho que debe ganarse. ¿Cómo te llamas?

Mara interfiere apartándose de mi.

—Disculpa a Nina por favor. Ella siempre es así, no es personal

—Blitzer—le corrijo—Y me dicen así porque llevo años en este sitio, pero cuando llegué era simplemente Nina. Y ella era simplemente Mara, aunque ahora es Rope. Así que mientras te ganas tu apodo, ¿cómo podemos llamarte?

—Vita—contesta con simpleza luego de un rato de meditar si es buena idea o no decirnos su verdadero nombre.

Sonrío.

—¿Ya comiste algo, Vita?

Su estómago produce un rugido casi cómo si le hubiera preguntado a él, se presiona el vientre con los brazos enfundados en guantes y baja la mirada apenada.

—No. Pero encontraré algo.

—¡De eso nada! —suelto—mira Vita, si vas a vivir con nosotros porque Whisper te reclutó o lo que sea, vas a tener que vivir como nosotros. Lo que significa confiar en nosotros.

—Y pensar que parece que odia a todos—murmura Rope detrás de mi, le doy un golpe que hace que sus cabellos de Rapunzel se agiten.

—Se reconocer a uno de los míos. O una.

Capto la atención de Vita que me mira con los ojos abiertos. Parece bastante mayor que Rope y yo, y también bastante desafortunada.

—Mara y yo tenemos un pequeño loft, lujoso y cómodo cerca de aquí—Rope se ríe ante la mecnión de “lujoso” —¿Qué te parece si nos acompañas a una agradable comida? podemos comprar Thai de camino.

Mara aplaude al pensar en la pasta al ají con cilantro. Vita aún me mira sin parpadear.

—¿Si o no?

—No lo se—dice al fin.

No puedo evitar poner mala cara.

—Bueno, es cosa tuya. Nosotras nos largamos. Vamos Rope.

—¿Puedo ir? —pregunta Ashon.

—No mocoso, es cosa de niñas. Además tu ya saliste mucho por esta semana—le digo poniéndole un dedo sobre la frente. Ashon se convierte en niebla aunque aún flota frente a mi —te conviene atravesar esa pared de vuelta a tu habitación si no quieres que te congele y te convierta en un bloque de niebla café. ¡Fuera!

Los brillantes ojos de Ashon que aún puedo ver entre la neblina hacen un gesto, y desaparece a través de la pared. Mara se guarda una caja de fósforos que encuentra en la barra dentro del bolsillo de los vaqueros. Le paso una mano sobre el hombro y ambas nos dirigimos afuera del bar.

—Sólo intentaba ser amable—le digo a Rope fingiendo que no me importa mucho.

—Si, no va contigo—responde en una risa. Yo sonrío con suficiencia y me llevo un cigarrillo que saco del bolsillo delantero de los shorts. Mara me da fuego con los cerillos que ha tomado.

Medio bloque más tarde, escuchamos la voz de Vita, baja y tímida que dice:

—Esperen. Voy con ustedes.

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  Admin el Lun Sep 09, 2013 8:40 am

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  LaurieCay el Sáb Dic 07, 2013 6:50 pm


Vita:

El taxi se desliza demasiado lentamente y el camino se hace imposiblemente largo hasta que por fin comienzo a distinguir las calles. El conductor no puede disimular repetidas miradas al asiento trasero y a nosotros cada vez que puede y Nina desafía su mirada. El mutante que yace sobre sus piernas pasa de respirar pesadamente a momentos en que no se le puede oír y es cuando Nina lo mueve y le habla para reanimarlo. Estamos a punto de llegar y me relajo.
En la puerta del bar, a duras penas nos la arreglamos para mover el cuerpo del hombre que yace ya del todo inconsciente. Es alto y pesa bastante, pero basta con que lo arrastremos hasta la entrada de lo que parece el bar para que un grupo de hombres vayan en nuestro encuentro y nos ayuden a mover al herido quitándonoslo de los brazos. Me doy la vuelta, el taxista sigue esperando y toca la bocina. Nina tuerce los labios.
—Entra y explícaselo a Whisper. Ya me hago cargo yo —me dice y me apresuro a cruzar la barra intentando no mirar atrás y no cuestionar sus métodos, esperando en el mejor de los casos que consiga dinero y le pague. Camino al frente de los hombres que nos han ayudado con el mutante herido y cuando Robert me reconoce, su vista vuela al joven:
—¿Quien es?
—Un mutante. Ha estado causando revueltas en la ciudad y ha salido lesionado. Nina pensó que debíamos traerlo.
Robert asiente y nos indica ponernos frente al muro. Siento su mano sobre la espalda, damos unos cuantos pasos. Mi visión pasa de los ladrillos al negro y de ahí a los interiores de la guarida y ya hemos cruzado la pared sólida como la primera vez que llegué a este lugar. Miro al herido laxo e inconsciente y suspiro. Al parecer es otro hermano más. O lo será como acepte las condiciones de Whisper.
Levanto la vista a los hombres que lo llevan y estos empiezan a caminar pasando por mi lado:
—Busca a Whisper. Explícaselo todo a él y dile que lo hemos llevado a la enfermería —me advierte uno de ellos y abro los ojos al máximo cuando me fijo en él. A los lados de su garganta distingo tres largos cortes curvos. ¿Son... agallas?
Asiento intentando no mirarlo más y echan a caminar nuevamente. Yo me adelanto trotando y me dirijo al último lugar donde le he visto. Donde milagrosamente, le encuentro.

—Vita, querida —sonríe. Está sentado a su escritorio y al lado, al hombre que estuvo con nosotros en el interrogatorio del ángel. Los saludo a ambos.
—Doctor... creo que seria conveniente que viera algo.
—¿Sucede algo? —pregunta con su usual seriedad afable y asiento.
—Hemos traído a un mutante herido —mis palabras hacen que su temple se enturbie por un momento pero me devuelve una mirada comprensiva y pausadamente, se levanta.
—Harry, ¿en donde está Nash?
—No le he visto. Podemos llamarle.
—Por favor, si fueras tan amable. Por ahora yo quiero ver de qué se trata todo esto. Ahora, linda, vamos andando. Cuéntamelo todo.
Cuando le menciono la enfermería, es él quien me guía y mientras caminamos, y yo le cuento lo sucedido al doctor.
—Uno de ellos era un hombre que controlaba el agua. Nina y Mara se refirieron a él como "Allan". El segundo se llamaba "Aidan". Una mujer que estaba en medio del disturbio lo llamó de ese modo.
El rostro de Whisper adquiere un matiz extraño que desconozco. Se ve preocupado, pero a la vez, sumamente interesado en esa información. Continúo:
—El hombre que manipulaba las aguas... no vi qué pasó con él. Pero una ambulancia se llevó al tal Aidan. No parecía un mutante.
Whisper sonríe levemente y creo que no he comprendido la razón.
—Y dices que no hay rastro de Mara —observa de pronto y yo niego.
—Escapó. No alcancé a oír el motivo, pero ella y Nina lo estaban discutiendo. No volvimos a verla.
—Me encargaré de que alguien la busque. Ahora...
—Ahí están —Nina aparece en el pasillo dándonos alcance—. Whisper, Vita te lo habrá contado.
—Lo hizo. Y también, el hecho de que nuestra querida Rope se ha desvanecido por completo.
Nina asiente apartando la vista con los gruesos labios vueltos en una dura linea.
—Ella no es importante ahora. Vamos, tiene que ver esto —espeta firme y nos ponemos los tres en marcha.



LaurieCay

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  Nono el Dom Dic 08, 2013 5:00 pm

Seed:

Tomo el teléfono sobre la mesa de Landon y me dispongo a llamar a Nash mientras Vita y él siguen hablando. Al segundo tono de llamada, la voz del doctor me llega del otro lado del aparato.
- ¿Diga?
- Nash, soy Seed. Le necesitamos en la Guarida.
- ¿Tiene algo que ver con el ataque de la Comisaria del North Upper West Side?
- Así que se ha enterado... – comento al mismo tiempo que Nina entra en la habitación.
Interiormente me pregunto dónde puede estar, pero por otro lado es lógico que se haya enterado. Seguramente todas las televisiones nacionales estarán cubriendo la noticia.
- Llegaré en diez minutos.
- Dese prisa – me despido al tiempo que los tres salen del despacho.
Cuelgo y me junto con ellos en el pasillo, de camino a la enfermería. Nina saca un teléfono móvil del bosillo de su cazadora de cuero, lo desbloquea y empieza a manipularlo.
- Es el móvil de Rope. Me lo quedé yo cuando ella se largó.
- De modo que no hay forma de contactar con ella – replico.
Nina niega con la cabeza.
- Conseguimos grabar parte de la pelea.
Acto seguido, le entrega el móvil a Landon, que se detiene para contemplarlo. Me coloco a su lado para mirar yo también y noto a Vita alzarse sobre la punta de sus pies para mirar también por encima de mi hombro, curiosa, la famosa pelea. En la pequeña pantalla del Samsung vemos a los dos sujetos peleando directamente, en medio de explosiones de agua y cemento, mucho ruido y gritos. Vita se lleva las manos a la boca y ahoga varias exclamaciones. De vez en cuando el móvil deja de apuntar a la pelea para mostrarnos la parte inferior de una furgoneta y se oye el forcejeo de nuestras jóvenes miembros.
- ¡Allan!
Es la voz de Mara, que suena desesperada. Al instante, una nueva explosión. El móvil nos muestra momentáneamente un montón de polvo, humo y cenizas en la calle, pero luego volvemos a perder la imagen cuando Nina y Mara vuelven a forcejear.
- ¡Suéltame, Blitzer!
- No puedes ayudarlo. Si sales, te matará a ti también.
- ¡Me da igual!
- ¡No seas loca, Mara!

A mi lado, Landon frunce el ceño. Podría jurar lo que está pensando, pero no dice nada y continúa viendo el video. Frente a nosotros, Nina se mantiene quieta, pero su pose denota que está nerviosa y preocupada. Tras un último grito de Mara llamando al tal Allan, una nueva explosión, más fuerte que cualquiera de las anteriores, estalla frente a los ojos del móvil. Vita aparta la vista de la pantalla y se aleja unos pasos. Mara ha dejado de gritar y forcejear, por lo que Nina puede mostrarnos un gran tornado de llamas y humo. Entonces la grabación se corta y Landon le devuelve el móvil a Nina, que vuelve a guardárselo.
- ¿Todo eso fue obra del mutante que habéis traído? – pregunta Landon.
La sudafricana asiente.
- Era un loco psicópata. No estaba muy segura de traerlo. Quizás debí haber dejado que muriera, como Mara sugirió.
Miro a Landon, pero él se mantiene sereno.
- ¿Quién es ese Allan? – pregunto. – Debe de ser alguien muy importante para ella si quería dejar a nuestro mutante morir ahí.
Nina sacude la cabeza.
- No sé mucho de él. Solo sé que fue profesor de Mara. Creo que tuvieron un rollo.
Abro los ojos por la sorpresa, pero lo cierto es, que después de pensarlo un poco, tampoco me extraña tanto. No me extraña que tuvieran un rollo, pero sí que Mara reaccionara así ante su muerte.
- ¿Y quién era el otro? – pregunta Vita, que ha vuelto a acercarse.
- Aidan... – murmura Nina despectivamente. – Pfs...
- Un enemigo – responde Landon, pero no dice más.
Supongo que no quiere preocupar a Vita, mucho menos mencionarle, aún, la existencia de la Mansión X. La rusa nos contempla a todos y cada uno, esperando que alguien le explique más al respecto, pero nadie dice nada y volvemos a iniciar la marcha hacia la enfermería.
Cuando entramos, nos encontramos a los chicos que han llevado el cuerpo del mutante rodeando su catre. Junto a ellos está Ashon, que lo contempla curioso. Estoy a punto de ordenarle que se vaya, pero Nina se me adelanta.
- ¿¡Qué haces tú ahí, mocoso!? ¡Largo!
- Pero... – empieza él.
- Estas no son cosas que deba ver un niño.
- ¿Qué le ha pasado? – pregunta Ashon volviéndose hacia nosotros.
- ¡He dicho que le largues!
- ¿Dónde está Mara?
Nina suelta un gruñido y levanta un brazo, y distingo una pequeña bola de nieve formándose en ella. Le agarro el brazo para impedir que se la lance. Sé que está enfadada por la huída de Mara, pero no puedo permitir que pague su enfado con el niño. Whisper avanza hacia él.
- ¿Podrías ayudarnos, Scatter? Necesitamos que prepares una habitación arriba para nuestro invitado. ¿Puedes hacerlo?
El niño asiente.
- Sí, señor O’Kane. Enseguida.
Y echa a correr hacia la salida de la enfermería. Nina le sigue con la mirada y, cuando se da cuenta de que sigo sujetándola, se zafa de mí.
- Controla ese mal humor – le aconsejo.
- Déjame en paz – me responde ella, haciendo caso omiso.
Como sé que es imposible razonar con ella, decido dejar el tema y centrarnos en lo realmente importante. Nos acercamos al catre del mutante para observarle. Los chicos le han limpiado parte de la sangre y suciedad del rostro, despejándole la nariz y la boca para que pueda respirar mejor, pero su pecho sube y baja a una velocidad demasiado lenta. A juzgar por el video que nos ha enseñado Nina, debe de estar realmente malherido internamente.
- ¿Cuánto te dijo Nash que tardaría? – me pregunta Landon.
- Dijo que estaría aquí en diez minutos. No creo que tarde mucho...
No he terminado de hablar cuando se abre la puerta de la enfermería y entra nuestro pequeño doctor abrochándose la bata blanca y poniéndose bien las gafas sobre el puente de la nariz. Nos apartamos de la cama para dejarle espacio.
- ¿Qué le ha pasado?
- Tuvo una pelea con uno de los profesores de Summers – explica Landon. – El que controla el agua.
Nash suelta una exclamación ahogada y se lleva la mano a la cabeza.
- ¿Qué? ¿McKenzie?
- Ignoro su apellido – responde mi amigo.
- ¿Cómo está él?
- Muerto – responde Nina antes de que Landon o yo pudiéramos inventar alguna forma de retrasarle esa información.
Me giro para mirarla con el ceño fruncido. Ella se encoge de hombros.
- Ahora la elección de salvarle o no depende de usted, doctor.
Al parecer, parece divertida con la situación. Supongo que siente cierta empatía por Mara, o tal vez sea que el mutante en sí le da miedo. El Doctor Nash parece realmente afectado por la noticia, y Landon se impacienta.
- Por favor, doctor, cúrelo. Necesitamos interrogarle. Ya habrá tiempo de pensar qué hacemos con él después de eso.
El doctor Nash vacila, le tiemblan las manos y la boca. Finalmente, asiente despacio.
- Salid fuera – ordena a Nina, Vita, Robert y los demás.
Estos obedecen –Nina de mala gana y Vita con algo de vergonzosa reticencia- y nos quedamos los tres solos con el mutante moribundo. Con cuidado, el doctor le quita la camiseta al mutante, revelando un torso hinchado y lleno de magulladuras.
- Tiene agua en los pulmones. Es un milagro que no se haya ahogado – explica Nash, y acto seguido coloca sus manos sobre el pecho de nuestro desconocido.
En ese momento, un resplandor dorado empieza a irradiarse desde sus palmas por toda la piel del mutante, penetrando por sus poros. Son apenas cinco segundos, pero cuando el doctor Nash separa sus manos, los ojos del mutante se abren de golpe al tiempo que toma una gran bocanada de aire. Por un minuto, parece desconcertado, pero luego sus ojos se posan en nosotros y sonríe. Y su sonrisa no me gusta nada.
- ¿Cómo te encuentras? – le pregunta el doctor Nash.
- Vivo – responde él.
Al instante, el flexo del techo explota. Nash deja escapar una exclamación al tiempo que los tres nos cubrimos los rostros de los trozos de cristal que caen como una lluvia fina.
- No vuelvas a hacer eso – dice Landon seriamente.
- ¿Por qué no? Es divertido. Es divertido hacer explotar cosas.
- No lo vuelvas a hacer – repite Landon, y al instante sé que está usando sus poderes y que ninguna lámpara más explotará.
El mutante sonríe. Desde luego, Nina no exageraba al llamarlo psicópata. No sé si es buena idea que se quede aquí.
- ¿Quién eres? – le pregunta Landon.
- Agony – responde él.
Al instante, vuelve a cerrar los ojos y, al cabo de unos segundos, escuchamos su respiración profunda.
- Se ha dormido – confirmo, incrédulo.
- Es normal, está cansado – replica Landon. – Nash, encárguese de llevarlo a una habitación y...
- Con todos mis respetos, doctor O’Kane, – le interrumpe el doctor Nash – que lo hagan sus chicos. Tengo que saber cómo está Aidan.
Landon lo contempla un instante. Por un momento, creo que va a obligarle a quedarse, pero finalmente asiente comprensivo y Nash abandona la enfermería a la velocidad del rayo, dejando la puerta abierta. Robert y los demás se asoman, y a un gesto mío entran en la enfermería.
- Llevadlo a la habitación que haya preparado Ashon.
Ellos tomanel cuerpo de Agony, lo tumban en una camilla y salen. Nina los ve pasar con malos ojos, pero luego ella y Vita entran en la enfermería.
- ¿Qué pasa con Rope? – pregunta la más joven de las dos.
- Ya es mayorcita para cuidarse sola – respondo.
Nina me lanza una mirada envenenada y luego contempla a Landon a la espera de una orden. Nunca acepta las mías, pero sé, por experiencia, cómo piensa Landon en situaciones cómo esta.
- Seed tiene razón.
- ¿Qué? – A Nina se le abre la boca como un buzón. - ¿No piensas ir a buscarla?
- Ella sabe lo que hace y dónde volver.
- Creo – interviene Vita, tímidamente – que eso no es del todo cierto, doctor.
- ¿A qué te refieres?
- La última vez que la vi... estaba muy compungida... Quizás podría hacer una tontería...
- Mara es una chica con cabeza – afirma Landon.
Vita le contempla con cierto temor, como si no creyera en sus palabras, pero finalmente parece como si estas lograran convencerla.
- Pues yo me niego a que esté sola por ahí – exclama Nina. – Voy a buscarla.
Landon asiente.
- De acuerdo.
La chica le lanza una mirada retadora y se da la vuelta de camino a la salida de la guarida.
- ¡Vamos, Vita! – ordena.
La rusa parece sorprendida. Observa a Nina alejándose y después a Landon y a mí como si estuviera pidiéndonos permiso para acompañarla. Las comisuras de la boca se me curvan en una sonrisa. Es demasiado educada, demasiado buena. Espero que eso tarde en cambiar.
- Puedes ir con ella – le dice Landon amablemente.
Vita asiente y echa a correr para alcanzar a Nina cuando esta está a punto de desaparecer tras una esquina. Cuando las dos se pierden de vista, la sonrisa de Landon desaparece junto con la mía.
- ¿Qué piensas? – le pregunto a mi amigo.
Pero ya conozco su respuesta, porque es la misma que la mía.
- Que no la encontrarán.
- Me refería a Agony.
Landon sonríe. Sabía a lo que me refería desde el principio.
- Que puede ser un gran aliado o un potencial enemigo.
Le miro, a la espera de que me dé órdenes. Finalmente, él también me contempla.
- Vuelve a la Comisaría. Freeman y los suyos no tardarán en llegar, si no lo han hecho ya. Entérate de todos sus movimientos. Quiero saber todo lo que él sepa. Llévate a los chicos.
Asiento.
- Muy bien.

Nono

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Re: Bronx (Área de mutantes)

Mensaje  Nono el Dom Dic 08, 2013 5:17 pm

Rope:
Ya es de noche cuando entro en el bar y Robert me mira desde detrás de la barra. Frunce un poco el ceño, sorprendido, al verme avanzar entre las mesas con la mirada casi perdida y dando tumbos. Estoy borracha, mi cuerpo lo nota, pero mi mente no. En ella todo está claro.
- Mara, ¿dónde te habías metido? Nina y Vita han estado buscándote todo el día.
- Aclarándome las ideas – respondo mientras avanzo hacia la barra y paso por debajo.
Robert llega a mi lado y arruga la nariz.
- Apestas. ¿Dónde has estado?
- Aclarándome las ideas – repito.
Y le miro, a la espera de que ignore el olor a alcohol, a humo y a sudor, pose su mano en mi hombro y me ayude a cruzar hasta la guarida. Finalmente lo hace, ya que no tiene la potestad para hacerme hablar. Noto el peso de un manaza sobre mi hombro y los dos avanzamos hacia la pared, atravesándola, y al instante nos encontramos en la amplia fábrica. Está prácticamente vacía, no hay ni una sola persona en los catres y la luz de las lámparas ambarinas y el polvo contrarrestan la oscuridad que se cuela por los altos ventanales. Sin decir nada, avanzo hacia las escaleras dejando solo a Robert. Ignoro lo que está haciendo, pero si me sigue, será peor para él. Empiezo a subir las escaleras, despacio, hacia el segundo piso, donde están las habitaciones individuales. Mirada fija, el pelo sucio cae a ambos lados de mi cara como una cortina. Avanzo lentamente por el pasillo del segundo piso, abriendo las puertas de las habitaciones a mi paso, una a una. Primera habitación, nadie. Segunda, vacía. Tercera.
Ahí está, tumbado en la cama con la luz apagada, iluminado por la que entra desde el pasillo y que recorta la sombra de mi figura contra su cara sobre la almohada. . El psicópata. Agony. Se remueve un poco, cansado y amodorrado, y finalmente abre los ojos. En ese instante, alargo mis cabellos en poderosos y gruesos látigos que enrosco alrededor de su cuello, brazos y piernas, levantándolo de la cama y aprisionándolo contra la pared, tirando por el suelo la mesilla y todo lo que en ella hay. La lámpara se rompe haciendo ruido, igual que el cuerpo de él chocando contra la pared y un jadeo que deja escapar. Poco tarda en despertarse del todo y caer en la cuenta de lo que ha sucedido, mira alrededor hasta que por fin repara en mí, en la oscuridad, y se ríe. Entro en el cuarto, enfrentándome a su risa psicodélica que me pone la carne de gallina. Me da miedo, pero en este momento el miedo está sepultado por el odio y el ansia de matar.
- ¿A esto llamas dolor? – me dice, sonriendo.
Le miro, intentando mantener un semblante serio mientras aprieto más el lazo entorno a su cuello. Él empieza a formar una bola de plasma en su mano, pero lanzo otro mechón de pelo, tapándosela completamente e impidiendo que me ataque. Vuelve a reirse. Apenas distingo su cara en la oscuridad de la habitación, pero la ira me invade y me acerco hacia él, apretando aún más su cuello, ahogándole.
- Más... Hazme sentir la Agonía... – jadea él, desafiándome ya sin apenas aire, y sigue riéndose a duras penas.
Aprieto los puños, y mi lazo, y oigo cómo se le corta la respiración.
Quiero matarlo. Y lo voy a hacer ahora.
Entonces se enciende la luz de la habitación.
- ¡Mara!
No giro la cabeza, a pesar de que reconozco esa voz, perteneciente a la última persona a la que querría ver en este momento. Lo único que hago es mirar a Agony, su rostro rojo e hinchado, las venas de su sien marcadas, apretar desesperadamente mi pelo en torno a su cuello y desear que se muera ya, antes de que Whisper me obligue a soltarlo.
- ¡Mara, basta! – me ordena. - ¡Suéltale!
Noto cómo mi pelo se desenrolla del cuello de Agony, así como del resto de sus extremidades.
- ¡Noooo! – chillo con todas mis fuerzas, luchando contra el control mental de Whisper.
- ¡He dicho que le sueltes! – vuelve a exclamar él.
No quiero hacerlo. No quiero. Pero mi pelo no me obedece a mí, sino a Whisper, y suelta completamente a Agony, que se desploma en el suelo, medio inconsciente. Me giro con los puños apretados, y me encuentro a Whisper en la puerta, junto con Nina, Robert y Vita. Esta última se apresura a correr y agacharse junto al psicópata para comprobar que se encuentra bien. Nina está algo sorprendida, igual que Robert, y Whisper me contempla con el ceño fruncido y enfadado. Pero yo estoy más enfadada. Noto cómo me clavo las uñas en las palmas, y la mandíbula me duele de la fuerza que estoy haciendo al apretar los dientes. Taladro a nuestro líder con la mirada, haciendo un tremendo esfuerzo por no lanzarme contra él y golpearle hasta la saciedad.
- ¿Se puede saber qué pretendías hacer? – me exige.
- Matarle – respondo. – Y lo hubiera hecho de no ser por él – añado señalando a Robert.
- Está vivo – anuncia entonces Vita.
Me giro rápidamente hacia ella y el cuerpo de Agony, pero Whisper adivina mis intenciones, me agarra del brazo con fuerza y me saca fuera de la habitación.
- ¡Suéltame! – me quejo.
- ¡Quieta!
- ¡Suéltame, joder!
Cuando estoy en el pasillo es cuando consigo soltarme de él. Nina todavía sigue demasiado sorprendida como para decir nada.
- ¡Mara, ¿qué demonios te pasa?! – me grita Whisper.
- ¡Pasa que ese cabrón ha matado a Allan! – chillo, completamente fuera de mí. - ¡Merece morir!
Noto hormigueos en las manos y un enorme mareo. Me tambaleo, culpa del alcohol, pero el calor me recorre todo el cuerpo y si no entro de nuevo en la habitación para rematar a Agony es por que el control de Whisper me lo impide.
- No es decisión tuya si merece morir o no – me replica nuestro líder.
- ¿¡De quién es entonces!? ¿Tuya?
- Sí. Mía – me responde seria y duramente.
- ¡Y una mierda! – le grito, acercando mi rostro al suyo.
Él frunce el ceño. El hedor de alcohol y tabaco se cola por sus fosas nasales.
- Mara, estás borracha. No piensas con claridad – dice él, bajando el tono.
Ahí está. Otra vez ese tono apaciguador, otra vez su control. Quiere hacérmelo creer. Me llevo las manos a la cabeza.
- ¡No! ¡Sal de mi cabeza! ¡Sal de mi cabeza!
- No quieres matarle.
Suelto un chillido, alejándome de él, pegándome a la pared del pasillo, mientras el pensamiento impuesto por mi líder se apodera de mi mente en contra de mi voluntad.
- Ahora te vas a tranquilizar – me ordena Whisper.
Cierro los ojos, poco a poco mi respiración se va acompasando, dejo de jadear y el mareo va desapareciendo, pero el hormigueo de las manos sigue ahí. Al cabo de casi un minuto vuelvo a abrir los ojos. Estoy más tranquila. Whisper y Nina continúan en el pasillo, mirándome.
- ¿Estás dispuesta a comportarte? – me pregunta el adulto.
Le miro.
- Solo si él desaparece de aquí – respondo, señalando el interior de la habitación.
No sé si Agony seguirá dentro, pero muy posiblemente Vita y Robert se lo habrán llevado a la consulta del Doctor Nash y eso explicaría la ausencia del camarero en el pasillo, pero la idea ha quedado clara. Whisper frunce el ceño.
- Mara... – empieza él.
- ¡No! – le corto.- ¡Me niego a colaborar con esa máquina de matar! ¡Me niego a estar aquí con él!
- No sabes lo que dices...
- ¡¡Sé muy bien lo que digo!! – le corto, chillando, antes de que vuelva a hacerme pensar cosas que no quiero.
- ¿Lo dices en serio, Rope? – Esta vez la que habla es Nina, y su voz hace que se me forme un nudo en el pecho.
Es cierto que me siento incapaz de colaborar con Agony. Si Whisper lo quiere para la causa, tendrá que prescindir de mí. Me niego... No. No puedo estar bajo el mismo techo que él. Puedo abandonarlos a todos. Pero a Nina... A Nina no. No puedo mirarla, ni contestarle, así que vuelvo a fijar la mirada en Whisper.
- O él o yo.
Whisper me contempla. Su rostro ya no refleja dureza, ni enfado, ni siquiera traición, sino tristeza, pena y decepción.
- No me hagas elegir, Mara...
- ¡¡O él o yo!! – vuelvo a chillar, interrumpiéndole.
Cada frase que pronuncia me da miedo, porque cada vez que habla pienso que va a meterse en mi cabeza. Sé que puede hacerlo, pero él también sabe que si lo hace, me mantendría en la guarida en contra de mi voluntad, y sé que no desea eso. Quiere hacerme entrar en razón por las buenas.
Pero también sabe que es inútil.
- Mara, tú eres muy importante para mí...
Las comisuras de los labios se me cuvan hacia arriba, al tiempo que se me ilumina la mirada. Por un momento, pensé que me dejaría marchar.
- ...pero necesitamos a Agony.
La sonrisa se me borra y noto un pinchazo en el corazón.
- ¿Lo eliges a él? – se indigna Nina, adelantándoseme, pues yo iba a decir lo mismo.
Whisper me mira.
- Lamento mucho que las cosas hayan terminado de este modo. Si quieres irte, eres libre de hacerlo.
Me quedo en mi sitio, como si me acabaran de dar una bofetada, con los ojos muy abiertos, asimilándolo. Nina me contempla igualmente temerosa.
- Rope, no vas a irte, ¿verdad?
Siento el corazón en un puño. Hubiera preferido que Nina no estuviera presente.La situación es difícil de por sí y su presencia lo hace todo el doble de duro. De nuevo, me siento incapaz de mirarle.
- Lo siento, Blitzer.
- ¡No me jodas, Rope! – exclama ella, avanzando hacia mí. - ¡Reacciona! ¡¿Tanto te ha afectado la muerte de ese tío?!
- No me lo pongas más difícil... – le pido, en voz baja, todavía sin mirarle.
Mi amiga se planta frente a mí y me agarra de los hombros.
- ¡No vas a abandonarme, Mara!
Me muerdo el labio y siento una fuerte presión bajo los ojos.
- ¡Mírame, coño! – me exige ella.
Finalmente levanto los ojos, brillantes y llorosos, y me encuentro con los suyos que también están prestos a llorar. Y llenos de miedo.
- Eres lo único que me queda... – murmura, con voz temblorosa.
Suelto el aire por la boca, porque si lo hiciera por la nariz me ahogaría. Estoy a punto de llorar, pero no quiero hacerlo delante de Whisper.
- Nos vemos en casa – le digo, intentando sonreír, pero solo consigo encoger el cuello y hacer una mueca fea antes de girarme y darles la espalda, y echarme a llorar en silencio mientras avanzo por el pasillo hacia las escaleras, hacia la salida de la guarida, lejos de ellos.

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Re: Bronx (Área de mutantes)

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